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domingo, 30 de mayo de 2010

Osease, que se osea, que

Mientras vosotros dos y yo seguimos atrapados
en esa lejanía en la que habita el tiempo,
mi soledad y vuestra ausencia,
a hurtadillas y arropadas por la oscuridad
cuchichean anacronías que yo no entiendo.

O será más bien que yo ya no distingo
lo propio de lo ajeno y el pasado y presente,
entremezclados, acuchillan mis sentidos desbocados;
que sin rumbo, horizonte ni norte fijo,
vagan hacia un futuro incierto del cual nada espero.

Entonces en un destello de loca cordura me revelo,
pataleo, araño, grito, lloro y río, hasta muerdo;
pasando a ser aquél niño pleno de revoltosa inocencia
y la adrenalina corretea en disparatados saltos y vaivenes,
cual montaña rusa en desbocada huida y sin acierto.

Pero la realidad con sus afiladas garras me desgarra,
marcando sin piedad y con el fuego de su prepotencia
profundos surcos de su esencia, cual pinturas abstractas
en una piel llena de pliegues, arrugas y cráteres;
la de éste cansado, abatido e insensible cuerpo.

Amanece

Otro día roto
Por la ausencia de tus ojos.
El perfume de tu ser
rociado en mi lecho.
Los caracoles de tu pelo
acariciando mi pecho.
Y tu cuerpo de alabastro
descansando entre mis brazos.

La rutina me deshoja,
a mi mente alborota
y yo sigo caminando,
cual autómata enclaustrado,
en un mundo sin tu amor;
lleno de tus recuerdos
y dominado por tu ausencia.


lunes, 20 de abril de 2009

Los rayos de su vida

No sabe de donde viene ni a donde el destino le llevará.
Toda su vida rodeado de incertidumbres y miedos anidados.
Deseos no natos dormidos en las entrañas del tiempo.
Esperando toda una vida sentir su propio nacimiento.

Miles de arrugas surcan su rostro lleno de no menos frustraciones.
Tormentas y calmas que se suceden formando un explosivo cóctel.
Lleno de risas y llantos, penas y alegrías, flores y espinas.
Adrenalina que hierve en el interior de sus venas escarchadas.

Vaga en solitario por una mente que no entiende de trabas ni rejas.
Impuestas por una sociedad decadente, hipócrita y cínica.
Y le duele saberse parco entre tanta interrogantes.
Y las respuestas son solo utopías en el tiempo.
Y se tapa la boca con el prolongado silencio de la resignación.

Entre tanta oscuridad y silencio un rayo de esperanza y otro de luz.
Dan vida y sentido al cuerdo loco y al loco cuerdo.

Y a lo lejos escucha al viento susurrar.
¡No sueñes tu vida, vive tus sueños!

Desasosiegos

Cual luchador infatigable e inalterable
frente a los muros de la intolerancia,
la inocencia de la libertad extiende sus alas blancas
hacia las incertidumbres de los hombres,
esperando un ápice de comprensión y tolerancia de éstos.

Y es verdad que a veces se me ausenta la mente,
se fuga de este alocado y sin sentido caminar
hacia la inseguridad y sin sabores de la vida,
a los confines donde habita el alma.

Donde se cobijan la esperanza, la razón y la bondad,
ese mundo de ensueño por el cual el espíritu
lucha sin cesar para romper los barrotes que le unen
a ese egoísta y materialista cuerpo al que esta unido
en castigo divino desde el principio de los tiempos.

Ya vuelve de nuevo, por enésima ve, a sangrar la herida.
Ya saltan al aire miles de interrogantes para llenarlo todo.
Ya como tantas otras veces las respuestas son agrios silencios.
Ya en un autómata pausado pero inalterable estar, dejo de ser.
Ya me retraigo de nuevo en mí y me fundo con el silencio.

¡Madre!

¿Qué mata de muerte
sembraste en mi regazo, madre?

Que en mis entrañas sus raíces
se afianzan y retuercen,
mis tuétanos corroen y me marchitan;
en el mar de mi conciencia nada
y mi playa de blanca arena
llena de pisadas vacías y yermas.

Con la chispa de una vida
y el chispazo de mi suerte.

En lo más absurdo de mi ser
me escondí yo un día y al instante,
mi inconsciencia me sumergió
en un laberinto de dudas.

Más no sé como se cura la locura
de ésta tragicomedia que es la vida mía.
Que me ata y me desata.
Me engrandece y me envilece.
Me despierta y me adormece.
Entre etéreas y pausadas utopías.


sábado, 4 de abril de 2009

¡No! y mil veces ¡No!

¡No quiero!
Lágrimas que no merezco.
Flores sobre mi tumba.
Alabanzas ninguna y menos
las inocuas y sin fundamento.

Dejar de mí recuerdo mayor
que un soplo que lleva el viento.
La compasión y el perdón en mi errar
por éste -mundo infierno-.

Si por mi inconstancia infinita
y mi -vida indecisión- fui un -todo-
inexacto e imperfecto, lo siento.
Dentro de mis erráticas acciones
también hubo amor.

El equivocarse es humano
y yo nunca renuncié a ello.

Volver a nacer sería una perdida de tiempo
y la memoria una laberíntica encerrona,
impropia para un ser de tan bajas luces
y entendimiento.


¿Infundada inquietud?

Me asaltan sombras,
espíritus anónimos surcan el aire,
rodean mi cuerpo.

Siento angustia,
unas manos invisibles
me atenazan el cuello,
el aire me falta, me estremezco.

De un brusco tirón me despierto,

salgo de una pesadilla
y entr
o en el infierno.

La agonía surca mi rostro,
intento gritar, más no puedo.

¡He sido enterado!
¿Vivo o muerto?

Noto como mi alma
se desprende de mi cuerpo,
se junta con las otras
que invaden el silencio.

Mis párpados se cierran,
entro en el sueño eterno.

¿Primo, paria o paria y primo?

¡He ahí la cuestión!

Como en una cadena, despierto y en sueños.
Un rato, otro rato y de ellos tropecientos.
Luchas contra el tiempo.
No pienses, no sueñes, matan tus ilusiones.
No pidas ni tan siquiera tus derechos.

Sufre cabrón, rómpete los cuernos
y ayuda al capital a disfrutar con tu esfuerzo.
Tu espalda se va cargando de obligaciones,
vejaciones, intolerancia, compromisos.

¡Hay!
¡El dinero!

Corres, tropiezas, caes, te levantas.
La ansiedad, los nervios, el estrés.
Traga, digiere, jódete, adelante.

Y a cada golpe de reloj.
Gotas de sangre y sudor.
Derramadas.

Anteayeres

Hace ya tantos de ellos que me olvide del -todo-.
Continuamente penetraban legiones de bárbaros condicionantes
por cada una de mis frágiles y debilitadas neuronas,
hasta que imperceptible y pausadamente mi memoria
renunció inexorablemente a lo absurdo de cada "ser y estar".

Mientras mis autómatas dedos teclean, inconscientemente,
absurdas incoherencias en la antimateria del tiempo;
entre la luz del sol y la luna y las tinieblas de lo eterno,
se forman grandes masas de nimbos de un gris pálido,
en un inestable trasiego de imágenes atemporales,
donde se funden y confluyen amaneceres y ocasos
a una velocidad de vértigo.

Todo el surrealista paisaje no es más que
un puñado de anteayeres proscritos caídos,
cual hojas arrancadas del árbol del tejedor de los sueños,
en el agujero negro de lo inconcreto.





lunes, 30 de marzo de 2009

Anoche

Soñé

Que éramos dos almas fundidas en un solo aliento.
La cera y la llama de una misma vela.
El sol y la luna rodeados de estrellas.
La sal y la espuma de una misma ola.

Las vivencias de un mismo sueño.
El amanecer y el ocaso de un mismo día.
La oscuridad y la luz en su eterna vigilia
La vida y la muerte y un solo cuerpo.

Ahora despierto.
Siento que todo es mentira.

Hoy

He estado desmadejando la nada
de su ovillo de oscuridad, soledad y silencio;
y en el fondo de su ser
he encontrado un frágil, tierno y viejo corazón.

Me habla de sus noches eternas
donde, entre la vigilia y el sueño,
es bombardeada con excesivo ímpetu,
por imágenes grotescas de un mundo en decadencia.

En él, las reglas básicas que rigen el universo,
igualdad, libertad, fraternidad y mutuo respeto,
han sido sustituidas por las de un capital embrutecido,
regido por un poder ciego, corrupto y cruel.

Y miles de seres que en él cohabitan,
desde el principio de los tiempos,
son barridos, sin un ápice de conciencia,
por una raza de criaturas en desvarío.

domingo, 29 de marzo de 2009

Pido perdón

Que me perdonen si pueden
los que me rodean, que me perdonen.
La logia, que atropella, de la vida moderna
no me satisface, no comulgo en su iglesia.

Que me perdonen, si pueden, los que me quieren;
pero éste desvivir para morir a ciegas,
rompe la esperanza, me descentra.
Me veo arrollado por un río lleno de miserias.

Que me perdonen aquellos que por cualquier causa o motivo
sintiesen dolor e impotencia ante cualquier acción mía.
Que sepan que el arrepentimiento, por desgracia, no
puede dar macha atrás, ni liberar el acto, causa o pena.

Que me perdonen aquellos que con el perdón encuentren la paz,
sepan, que se, que es difícil perdonar con la cruz acuestas.
Esta vida es una noria en la que todos damos vueltas,
dichosos los que supieron bajarse tras las primeras.

Que me perdonen aquellos que, libre su conciencia,
se sientan capaces de lanzar la primera piedra.
Pero si yo no soy digno de ese perdón,
que la lancen sin miedo.
Ellos perdonados quedan.

¡Apático!

En cuanto me doy la vuelta e intento proseguir con mi soledad,
consumiendo los miles de cristales rotos que un día formaron mi vida;
para, cual rompecabezas lleno de agujeros negros, ensamblar.
Miro de reojo y. ¡Ahí estás tú! 
La perfecta, la inmutable; impasible ante mi dolor.
Esperando que mi ¿existencia? me arrastre hacia el desastre.

Has de esperar un poco más.
Ahora cuando a la vuelta de todo me encuentro me llama la curiosidad,
quiero saber si solo, en mi retiro, puedo también sentirme vivo.
Devorar el mundo sin miedo a volverme a equivocar
y con errores o sin ellos comerme lo que de vida me quede.

Tanta hipocresía y cinismo me aburren, dan asco, hacen vomitar.
Que esto, aquello, o lo otro están mal visto.
Por allí, allá, no es correcto andar ni pasar.
Con éste, ése o aquél no es bueno verse acompañar.
Para acabar maniatado e impedido gracias a los demás.

Y es que intentar ser uno mismo lo llaman locura.
Soñar despierto, ser un barco a la deriva en una tempestad.
Darle la espalda a éste laberíntico y egoísta mundo, soledad.
Buscar un espacio libre en el que contemplarse, narcisismo.
Anhelar un más allá perfecto, donde nadie es más que nadie.
¡Utópicas utopías!


¡Humillación!

Camino con la brisa entre brumas llenas
de espinas y hiel,
quedo aletargado en el gélido y húmedo céfiro.
El subconsciente despierta entre neuronas
adormecidas,
fustiga incesante con imágenes y hechos atroces.
Encontrados dondequiera.
Que un corazón golpee, con angustia claustrofóbica,
tras las rejas que lo mantienen prisionero.
Que las frustraciones rompan las manecillas del tiempo,
entre ilusiones y sueños prohibidos.
Que cada ocaso alargue sus lúgubres sombras
hacia las zarpas de la inefable oscuridad.
Que los aullidos y lamentos de seres inocentes
sean apagados por un capital embrutecido e inhumano.
Que todo sujeto pierda su condición de individuo libre,
atrapado en las garras de un mundo corrupto y cruel.
Que crezcan los musgos sobre el caparazón viscoso
de cadáveres de seres inocentes anónimos torturados y martirizados.
Mi alma se despoja del lastre de mi humillado cuerpo,
corre libre saltando entre eternos infinitos.

sábado, 28 de marzo de 2009

Meditación

Sentado en mi escritorio,
acompañado únicamente por el silencio
que envuelve mi propia soledad...

Y esa mente revoltosa y cínica,
de la cual he sido dotado para bien o para mal,
que continuamente se pregunta y responde
de lo efímera y mundana que es la vida.

Veo dentro de la impotencia del ser o no ser.
Que.

Ni tan siquiera el tiempo,
con su omnipotencia y omnipresencia,
puede bajarse de esa rueda
que lleva sincronizada consigo mismo
desde el principio de todas las cosas.
Big Bang infinito.

De repente,
noto recorrer por la comisura de mi boca
unos hilillos de un líquido amarillento,
un sabor amargo embarga mis sentidos.
Del corazón de la melancolía.

Aprieta la existencia, aparentemente lo sido,
hacia la nada, aparentemente lo no sido.
En el empeño del, todo, aparentemente el fantasma
de la unión completa y absoluta de cuerpo y mente.

Si glorias en tus manos tuviste y se perdieron
en la senda de tu andar cotidiano.
Olvida, sigue y aprovecha las que se crucen en tu camino.



Yo mismo

Vergüenza contenida y rabia, mucha rabia;
se cuecen y recuecen junto a otros ingredientes
en ésta testa semi hueca que llevo por cabeza.

Las neuronas se expanden y contraen,
ocasionando cargas eléctricas incontroladas.
Los chispazos están por doquier,
suenan y resuenan de forma arrítmica e incoherente.

El conjunto de la orquesta neuronal va por libre.
Entre tanta algarabía disfuncional me encuentro yo.
Ese ser orgánico imperfecto e inmaduro.
Un director de orquesta que ha perdido la batuta.

Cual neurótico individuo sujeto a mudanza.
Me pregunto, dentro de ese dédalo deformado.
¿Qué hago yo en medio de éste gran atasco?
¡Por qué no arreglan de una puñetera vez los semáforos!

¿Ser o no ser ?

En la hora que precede al sueño eterno.
Cerrando con la paz y el estiércol el ciclo de la vida.
¿Me vencerá el miedo?
Esa sin razón que confunde los sentidos.
¿Seré junco sereno, ligero y silencioso
navegando en el río de lo infinito?

Entre tanto desasosiegos que queman las entrañas
de mi cuerpo, se suceden,
sin un orden previamente determinado,
imágenes y hechos deformes;
espejismos monótonos en un mundo
deshumanizado y cruel.

A veces, algunas veces,
las preguntas y respuestas se mezclan
convirtiéndose en armas arrojadizas que chocan,
suenan y resuenan huecas e inertes en el cristal invisible
del tiempo inocuo y vacío en que fueron formuladas.

La adrenalina fustiga incontrolada, cual látigo eléctrico,
las neuronas de mi cansado cerebro y siento ser:

Bocanada de aire ahogada en la garganta de un nonato.
Veleta oxidada y herrumbrosa sin una orientación fija.
La pincelada enésima dentro de un cuadro inanimado.
Libre, siendo la libertad una ciénaga de arenas movedizas.
Y me hundo.

Sin existir existimos,
sufrimos un proceso metamórfico, 

la vida.
Sin ser somos,
entramos a formar parte del cosmos,
pura energía.


¡Vida!

Ese sueño indefinido que insistentemente nos arrastra hacia lo ignoto.
Río revuelto y opaco por el que navega el pensamiento.
La eterna pesadilla de un nonato que no verá nunca la luz.
Aquél grito desgarrador en esa oquedad oscura y fría.

La capa con la que se encubre el eterno libertinaje.
Esa consciencia inconsciente de sentir la humillación en el ambiente.
el despertar de la frágil y delicada flor en un mundo desigual.
Aquella lágrima impotente resbalando de su mejilla trémula y gélida.

La cárcel o purgatorio que encierra el alma.
Néctar afrodisíaco del que se sustenta la impasible muerte.
El monótono automatismo del quehacer cotidiano de los seres orgánicos.
ese vértice que mide la duración de las cosas sujetas a mudanza.

Un montón de granos en germinar continuo en el cosmos.
El plano laberíntico que divide lo finito de lo infinito.
Sustancia incolora, inodora e insípida que navega en el espacio.
Un susurro siseante entre las tinieblas de las galaxias.

Cada proyecto o idea que rige nuestra mente.
Esos miedos o fobias que nos corroen las entrañas.
La esperanza que nos hace sacar fuerzas de flaquezas.
Esa droga excitante que envuelve los sentidos.

Es acaso el ser humano

Libre de moldear su destino.
Actuar tal cual le dicte su conciencia.
Amar con el corazón exento de dudas.
Dar rienda suelta a su lívido sin ser ofensivo.

Manifestar sus sueños sin temor a que nadie los degüelle.
Pensar fría, llana y sanamente entre neuronas transparentes.
Andar por andar, sin recelo a dar el paso siguiente.
Seguir unas directrices que no escondan falsas esperanzas.

Vivir sin más, por curiosidad de lo que el destino le guarda.
Sobrevivir sin pensar que actúa cual autómata marioneta.
Salir del tamal cotidiano que envuelve su sino.
Servirse de la máquina para no ser siervo de ella.

Desenredar el laberinto de agujeros negros de la mente.
Coexistir en paz, sin más armas que el amor,
la tolerancia y la esperanza.
Viajar hacia un posible más allá del caos,
la corrupción y el desorden.
Poner la otra mejilla sin miedo a que se la partan.

Utilizar su inteligencia sin egoísmos personales que la envilezcan.
Ser uno mismo sin darle un ápice de satisfacción a la duda.
Creer en una justicia imparcial integra y sin una venda que la exculpe.
Morir tranquilo sin pensar si vivir valió la pena.


Transmutación

Se podría llamar a la locura el antítesis de la razón
o sencillamente la llave que abre las puertas
hacia ese sin fin de planos paralelos,
que convergen y divergen en un mismo punto
del entendimiento incógnito del ser humano,
en una trayectoria elíptica "causa-efecto".

Utilizando la misma dimensión física,
siendo el ciclo terrenal una mera conjetura
en el dédalo entreverado y confuso en que vivimos.
¿Se puede unir y separar la la vez la psique,
-denominador poco común del alma humana-,
del yo personal, -ente corpóreo-?

¿Es acaso la procreación -principio de la vida-,
el primer eslabón de la cadena que arrastramos
en ésta antítesis antisocial de antro en que vivimos
y el espíritu -parte no material del ser humano-,
liberación de la carga que soportamos
hacia un estado imaginario al cual nos aferramos?

Tan simple y fugaz,
como la nada nadando entre la nada,
puede llegar a ser la sabia que llevamos dentro
o un proceso simbiótico con la madre naturaleza.
Dejamos el capullo terrenal,
materia orgánica sin más;
para conectar con esa tela de araña
que entrelaza el espacio-tiempo
en un Universo laberínticamente enrevesado.

jueves, 26 de marzo de 2009

Horizonte

Esa línea imaginaria que separa
la realidad de los sueños.


Te siento, miro, te veo.
En la garganta me hierve la sed,
te necesito, te añoro, te deseo.

En la cuna de tus silencios
el tiempo dormita, en sus sueños
un gigantesco reloj de arena
varado sobre la muñeca del universo.

Envejeceré, me acartonaré
y cual hojarasca solitaria e indefensa
en manos de un atropellador remolino,
presa fácil para tan incierto destino, seré.

Solo me alegraría el saber que
donde quiera que vuelva mis ojos,
mire donde mire, tu estarás.

Aunque cambie el entorno,
tú cual mudo y expectante espectador,
seguirás impasible mi sino...

Te miro, me miras.
Te acercas, me sonríes, me besas.
Te vuelves, te sonríes, te alejas.
Me dejas.

¡Y el ambiente me oprime
con tu ausencia!

Atrapado

Prisionero de la droga,
compañero del hambre;
solitaria es mi huida
hacia ninguna parte.

La suerte me balancea
cual barco a la deriva
y entre ola y ola
deja el pensamiento
desbocarse.

El orden de las cosas
que el hombre mismo
se impone,
es una invitación
a romper el hilo de enlace.

La inocencia de aquél niño
que yo fui,
se desnuda ante mis ojos
como un sueño milenario.

Y amarrado a la quilla
de esa jeringuilla,
noto que mi vida
ya no es mi vida.

martes, 24 de marzo de 2009

Mi sombra

El vivo retrato
de mi cuerpo eres,
que naciste conmigo
y conmigo mueres.

Compañera constante,
fiel confidente.
Silenciosa y muda
cual la Parca eres.

Sal del mutismo que te envuelve
y dime.
¡El momento del infinito silencio!
¿Cuándo viene?

¡Tú que naciste conmigo
y conmigo mueres!

Tú ve diciendo

¡Que la vida es bella!
¿Y nosotros?

¡Que la vida sigue!
¿Y nosotros?

¡Que el tiempo pasa!
¿Y nosotros?

¡Que eres viejo!
¿Y nosotros?

¡Que pasó con los sueños!
¿Y nosotros?

¡Tú y nosotros!
¡Muertos!

lunes, 23 de marzo de 2009

La llamada

Amarga es la noche,
cortante el viento;
azota mi rostro,
herido me siento.

Un aullar lejano
rompe el sosiego;
me previene,
te presiento.

Es tarde para huir,
bueno es el lugar;
Bueno es el momento
de que me lleves contigo,
de vivir el silencio.

Anhelo de ti

Tardas.
Te espero.

No alargues mi agonía,
ni eludas el momento,
espero impaciente
hundirme en el sueño.

En el lecho de tu mundo,
en el mundo de lo eterno.

Tardas.
Te espero.

Enséñame el camino
de ese mundo tuyo,
de ese mundo nuevo.

De tinieblas y sombras,
paz y silencio.


Herejía

¿Qué ansia te porfía
que cruelmente atormentas
el alma mía?

No busques, de mí, súplicas
por la vida que me fías,
que la suerte ya está echada
hasta el resto de mis días.

Más no tengo miedo
a mi muerte.

Pues empezar mi vida
fue cavar mi sino
en el sueño eterno
que tu mano me confía.

martes, 10 de marzo de 2009

Juego efímero

La aurora me anuncia
que viene el alba
y el alba pregunta.
¿Habrá un mañana?

Un mañana incierto
escondido en la nada,
vendrá.
¿Con sabor amigo
o a liberar el alma?

El juego empieza,
cojan sus cartas
y cada cual
juegue su baza.

¡Juego maldito!
¡Malditas tus cartas!
¡Salir del juego!
¡Tirar las cartas!

¿Será la próxima?

¿Habrá un mañana?

Tiempo para un sueño

Es un vestirse
de fiesta,
con el traje de luto.

Con un venir incierto,
con un marchar confuso.

Son la cuna y la mortaja,
en un momento, en un punto.

De un infinito lejano,
de un infinito difuso.

En el que el tiempo no existe,
en el que todo es oscuro.

lunes, 9 de marzo de 2009

Liberación

Entraste por la ventana,
cual cántico del ruiseñor,
en primavera.

Dejando ese acre olor
que desespera y te delata.
Con esa frialdad en ti característica,
sin un ápice de bondad
en tu semblante.

Cual escalofrío inesperado
te metiste en sus carnes indefensas,
acompañando al cálido aire
que adormece los sentidos.

Con una prisa desmesurada
elevaste su alma al infinito
y dejaste en el aposento, exánime,
aquél cuerpo ya marchito.

El ultimo aliento

Jadeaba,
el aire se le escapaba
de entre sus labios
ya marchitos.

Profundas arrugas
surcaban su rostro
y sus ojos
miraban vidriosos
el indeterminado infinito.

se sintió frío y solo,
muy solo;
percibió una soledad gélida
colarse entre sus huesos.

Intentó aferrarse a algo,
su cuerpo no respondía;
al galope pasó su vida
y en su grupa
la Parca venía.

Despertar y

De la nada
surge en silencio,
cual garganta marchita
en un mar de hielo.

Del cerebro limpio,
en una neurona virgen,
nacerá el miedo.

El cuerpo frágil
será la cuna
que sirva de nido.

En una estación
atemporal cualquiera
se oirá el grito.

En cualquier
ayer, hoy, mañana;
despertará, se saciará
y dejará mustios
otra cuna, otro nido.

Serás tú, tal vez yo
o cualquier otro
que se cruce en su camino.

lunes, 2 de marzo de 2009

Negro cuervo

Las huellas de mis pies
en la arena se van perdiendo
y las olas del mar
al deslizarse sobre ellas,
toman forma de cuervo.

En el espejo de mi memoria
veo borrones negros,
un graznido familiar,
volar un cuervo.

Bajo el reflejo de una farola
la sombra de un cuerpo,
sobre su hombro derecho
un negro cuervo.

Las garras arañan
el cielo y el suelo,
las entrañas se desgarran
bajo el pico el cuervo.

Entre mis pisadas y las suyas
tiempo,
el alma liberada,
el cuerpo descompuesto.

Silencio.
Negro cuervo.

Transito

Cabalgando sobre el tiempo
quedó atrás el ayer,
el presente se evapora
con el frío amanecer
y el futuro es oscuro
como el eco que fue.

Cual luz cegadora
de un relámpago,
nacemos.

Con el trueno en su ajetreo
pasamos la vida,
muriendo.

Envueltos en la tormenta,
acariciados por el viento,
decimos adiós;
aquí ya no volvemos.

Viajaremos errantes en ese mundo
en el que habita el alma,
donde nos volveremos a encontrar
sin conocernos.

El ayer

Como huellas en la nieve
de un día de diciembre
que poco a poco se funden
y convierten en corriente.

Como hojas caídas
de un árbol cualquiera
y de su fragilidad
el aire se apodera.

Como susurros en la noche
que fueron frases enteras
y desgajadas por el viento
en un sin sentido quedan.

Como miles y miles
de pensamientos voraces,
que se entrecruzan y mezclan
y no van a ninguna parte.

sábado, 28 de febrero de 2009

Desgarrada la inocencia

Acuéstate mi niño.
¿Duermes?

No madre espero
por si viene.

Sueña mi niño,
no pienses.

Estaré despierto
por si viene.

Despierta mi niño.
¿Duermes?

En su rostro
una sonrisa,
su cara alegre
y su cuerpo tranquilo.

¿Duerme?

Alma inquieta

¿Qué te pasa mi niño,
por qué lloras?

He visto mi alma
jugar con otras,
he querido ir,
se ha marchado sola.

Déjame ir madre
a unirme a ella,
allí hay muchos niños
que me esperan.

No te vayas mi niño,
no me dejes sola,
deja que el tiempo pase
y aprendas sus cosas.

¡No te vaya mi niño,
no me dejes sola!

Hechizo de luna

¿Qué haces mi niño
asomado a la ventana?

Estoy esperando madre
a que la luna salga.

Quiero jugar con ella
hasta que venga el alba
y si ella quiere,
quedarme en su casa.

¡Buenas noches madre!
¡Hasta el alba!

Si llega el alba
y no estoy.
¡Estoy en su casa!

Polvo al polvo

Cuando yo muera.
Morirán conmigo.

Noches enteras en vela.
Días de sueños no vividos.
Ilusiones que lloran sangre.
Canciones de letras vacías.
Gargantas que moran inertes.
Ecos sin su retiro.

La fruta madura no cogida.
La que quedó derramada en el camino.
Sendas sin dirección fija.
Timón sin rumbo definido.
Las ilusiones venideras.
Las que quedaron marchitas en la vereda.

Los reflejos que se disuelven vacuos.
Los signos indescifrables del viejo pergamino.
Lo que tú y yo hicimos.
Lo que quedó en el olvido.
La esencia de lo que no fue.
Lo que pudo haber sido.

El jardín de la locura

Entre las gárgolas del castillo
de la mente dolorida y exhausta,
miles de larvas dormitan
sueños que levitan
en el por qué de lo no sido.

Esa espalda inacabada e imperfecta
queda rota y astillada
por las fauces demacradas
de gargantas llenas de emboscadas,
en un perfil de prefijos y sufijos inconclusos.

Con ese desahogo en llanto
de la espera interrumpida,
queda la lágrima marchita
en la hojarasca que reposa
sobre un viento que fustiga.

Rebuscando en el olvido
en que yace la memoria
miles de gusanos se arrastran
hacia un imperfecto indefinido.

Perspectiva retrospectiva

Oscuros laberintos
de ascuas apagadas,
un cruce de caminos
ancestrales como el tiempo.

Arcones carcomidos,
escondidos en rincones
de corazones olvidados,
entre olores prohibidos.

La quietud queda rota
por el llanto de una lágrima,
la silueta de la esperanza
colgada en el filo de una lanza.

En el recuerdo,
jirones de ilusiones flotando,
desenterradas de un álbum de fotos
descolorido y demacrado.

A esa soledad

Que acecha tras las esquinas,
se cuela por los balcones
y reaviva nuestros temores.

Penetra en nuestro seno,
clava sus uñas afiladas
y desgarra nuestros sueños.

Que puede despertar
en cualquier momento
y con el filo de su guadaña
degollar nuestro tiempo.

Llanto primero
de un recién nacido.
Lamento profundo
de un moribundo.

Agria como la hiel
y dulce como la miel.

Escribo.
Estos versos enrarecidos.

domingo, 22 de febrero de 2009

Refugio de sueños

Cae la tarde
ante las lápidas mudas,
ya se aleja el sol
a su morada de musa.

Despierta la luna
de su letargo de plata,
sobre los verdes cipreses
de sombras alargadas.

Allá en lo recóndito,
en la región donde habita
el sueño eterno,
se oyen cuchicheos entre
susurros y risas apagadas.

Esos pensamientos
que escapan en palabras,
se mezclan y se jactan
de ser el único hilo vivo
entre paredes blancas.

La tierra reclama su savia,
el polvo con el polvo
y hacia el infinito
se eleva el alma.

Quietud

Esacarabajo negro.
Noche clara.
Luna llena.
Brisa blanca.

Sombra quieta.
Lecho estrecho.
Risa muda.
Afiladas uñas.

Lágrima rota.
Cuerpo helado.
Espíritu libre.
Pensamiento vago.

Mármol frío.
Tierra húmeda.
Olor a cipreses.
Savia yerta.

miércoles, 18 de febrero de 2009

El silencio

Con la tarde,
el silencio se enrancia un poco
y cada instante que pasa
se va perdiendo
en la tela de araña
que teje el tiempo.

De puntillas y sin hacer ruido
muere cada tarde,
entre susurros huecos,
a orillas del río.

Cuando enmudecen los sentidos

¿Gritamos?

O es el aire que al romper el tallo
que nos une al árbol de la vida,
en rota carcajada,
nos muestra la fragilidad
sobre la que dormita nuestro sino.

Se arrastran nuestros cuerpos,
cual hojas caídas
sobre un manto entretejido
de ilusiones, quimeras y sueños
que al tiempo son barridos.

La tejedora que teje ese paño
de momentos ya vividos,
es rasgada con uñas de guadaña
por un silencio enloquecido.

En etéreos y volátiles, sin sentidos,
se desgrana la amalgama
de lo que fue y lo que pudo ser,
para pasar a no haber sido.

Blanca paloma rota

Nacida de intereses creados
entre miradas recelosas
y con el tiempo
odio contenido fermentado.

¡La chispa ya saltó!
¡Ahora ríos de sangre desatados!

De individuos marginales
que apoyan en las armas
lo que no saben conseguir
en diálogo de palabras.

¡Demostración de fuerza!
¿A quién?

A ese niño que llora
junto a su madre muerta
y se pregunta el ¿por qué?
Antes de recibir otra bala certera.

Impasibles te miramos
como si de una reyerta se tratase
de la cual nada sacamos.

Nos echamos hacia atrás,
mirando hacia otro lado,
para de esa sangre inocente
no mancharnos.

sábado, 7 de febrero de 2009

Psicosis ante el espejo

Siento vagamente
cuando el sueño me vence,
que el animal que hay en mí
con su maldad arremete.

La confusión me domina,
mi mente no coordina,
más no encuentro la ruptura
entre la razón y la locura.

Sólo sé, que cuando despierto
de éste trance que me oprime,
tengo sangre en mis manos
y esa sangre no es la mía.

Voy corriendo a lavarme.
¡Cual será mi estupor!
Ese rostro que refleja
al otro lado el espejo.

¡Ese rostro no es el mío!
¡Ni esos ojos asesinos
que me miran con desprecio!

¿Qué locura me acomete,
que ya no se distinguir la realidad,
o lo que el sueño le promete?

¿Enjaular el tiempo?

Retroceder en el ciclo vital
que nos arrastra al sueño eterno.
Devorar con voraz apetito los vacíos,
en despistes consumidos.

Amarrar el crepúsculo y la aurora
en un conjuro prohibido.
Acariciar las gotas transparentes del rocío
mientras dormitan en su lecho de musgo.

Fundirse y confundirse en la noche
con su manto negro.
Ahuyentar los miedos escondidos
en nosotros mismos.

Asumir que el tren
en que viajamos,
sin parada definida,
no tiene vía de regreso.

Peregrino de la vida

Soy vagabundo sin rumbo fijo
que me ate,
aunque el tiempo poco a poco
la savia de mi ser y los recuerdos mate.

En éste intrincado laberinto
que hay que superar
para llegar a ninguna parte.

Frescas como las rosas
en una mañana rociera,
en el eco del silencio
que una araña tejiera.

Aparecen baladas de amor
que queman por dentro
y fortalecen por fuera.

Como no tengo nada que perder
y la curiosidad de vivir
me llama.

Seguiré dando tumbos
hasta que el hilo de energía
que hay en mí,
la envidiosa muerte parta.


Rodar hacia el infinito

En el decrépito y abandonado desván,
en su mudo y arcaico retiro
rumia su soledad un viejo piano
las llamas de los fuegos del ayer.

¿Dónde están aquellos susurros del aire
que le robaban las melodías
y las escondían en los baúles
junto a historias deshojadas
de duendes, hadas, caballeros,
princesas y brujas enmascaradas?

Cubiertas de polvo y telas de araña
duermen el sueño del olvido
las teclas del viejo piano,
retorcidas y desmembradas.

Cada melodía es una historia.
Cada historia los sueños de una vida.
Cada vida, en el tiempo, un leve suspiro.
Cada suspiro un sutil aleteo.

Mariposas que van y vienen.
Notas musicales que se mezclan y elevan
en la engañosa bruma, buscando su ritmo,
sonidos que se pierden en el infinito.

Cuando engañan la palabra

Recostado sobre mi mismo,
encorvado el pensamiento
y dormida la palabra en el desfiladero
de la gola donde mora,
reflexiono y me digo.

Por qué el pensamiento
no se asemeja nada al hecho,
ese cocer y recocer las cosas
en la cáscara de nuez
donde habitan las neuronas.

Al convertirlo en palabras
nos quedan amargadas las hieles
que acompañan a la voz,
no pareciéndose nada
lo que se dice a lo que se piensa.

No sería mejor
dar rienda suelta al corazón,
que en los ríos de su savia
naveguen las palabras
y por sus poros afloren
como el polen de las flores.

Filántropo

Altruista que saca tiempo
de debajo de las piedras,
donde se esconden
las verdades de la vida.

Roba al aire susurros prohibidos
que dormitan en oscuros desvanes,
entrecruza las palabras
y descubre sus secretos.

Desdibuja en la memoria
del que no supo aprovechar su vuelo
y enseña el camino
para orientarse al ciego.

Reconoce sus errores,
en la lucha con su ego,
transformándolos en aciertos
y descubre que hay flores
entre los vivos y los muertos.

Cansado y no abatido,
hasta su último aliento
lo convierte en luz
de vida y esperanza.

Para los que por su mismo camino
tendrán que pasar luego.

lunes, 2 de febrero de 2009

Abstracción

¡Sí! Es verdad que a veces pienso
que el valor no lo miden las palabras
ni el llanto de éste cuerpo descompuesto,
cuando el hecho adquiere poder e independencia.

Cada cosa tiene un cómo,
un cuándo y un porqué.

Rebobinando la película
intentamos dar marcha atrás,
pero el acontecimiento ya es pasado,
la causa y efecto ya han sido.

Dentro de la ruleta de aciertos y errores,
un sin fin de combinaciones.

Al final, el sistema se desborda
dejando paso a lo irracional;
hacen aparición el caos y sus secuaces,
el desorden se apodera de la situación.

Dando el hecho como algo concluido,
revolviendo en el estiércol de la vida
que se esconde en las entrañas del individuo,
encontramos el origen del conflicto.


Antropología cósmica

Somos parte de un juego que esta de moda,
piezas que se sustituyen sin perturbar la mirada
del que las mueve,
sobre un ajedrez viejo e inerte
como el tiempo y su figura.

Cobayas de laboratorio estelar,
una jaula azul y marrón,
el cubil de la especie en cuestión
a la que hay que investigar.

Marionetas que se suceden,
hilos que se cortan y empalman,
protagonistas que van y vienen.

Han tenido que pasar años,
ver envejecer el cuerpo en el que habito,
para descubrir que ésta vida se resbala
en el eterno grafito.

jueves, 29 de enero de 2009

En la encrucijada

Cada yo, somos un uno.
Cada uno, parte de un paisaje.
Cada paisaje, hojas de un libro.
Cada libro, la historia de una vida.
Cada vida, el retrato de unos sueños.
Cada sueño, piezas de un rompecabezas.

El rompecabezas, el mar del infinito
sobre el que el tiempo dormita
aferrado al sino del olvido.

El barco que se divisa a lo lejos
y navega a la deriva,
es el reflejo de una ilusión
que junto con su carga aparece y desaparece,
en una lucha taciturna y desigual
que en el puerto de partida selló su final.

Refrexión

Si te dicen que.

¡Sí!  Rompí la membrana del iris
que cubre las pupilas consumidas
del complejo de mis ojos,
para mirar hacia adentro.

Ahora siento que lo que he vivido
ya no sirve para nada,
como no sirvió para la tierra estéril
aquél copioso aguacero.

Entiendo que a veces
lo que vemos no nos llene,
imágenes que pasan vacías
como páginas descompuestas en el tiempo.

Recupero la razón al no comprender
ese oleaje de seres que se abaten moribundos,
sobre éste antro de mundo en llaga viva,
obsesionados en hacer de él. ¡Un absurdo!

sábado, 24 de enero de 2009

Fusiones reflejas

¿Serán las copas de los árboles
silenciosos y consumados espectadores?

En un claro del bosque aterrizarán
cual dioses supremos e intocables,
otearan con sigilo y en silencio
el terreno y a quien lo habita.

Se llevarán buena muestra de lo ajeno
con la ligereza que requiere la visita.

Subirán sigilosos hacia los astros.
¿Qué? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Nosotros! ¿Qué pasa con nosotros?
¿Ellos y nosotros, un mismo cuerpo?

Miro de reojo a un viandante
que a su vez me retiene la mirada,
no noto nada que le delate;
agito la cabeza, menudo disparate.

Una voz interior me recrimina.
Sigo adelante como un autómata,
la situación se hace sofocante y contamina.
¿Yo soy yo? 
¿O el barco de un pirata a la deriva?

Pasaje

Parece que fue ayer,
oír brotar de las gargantas las palabras,
como olas bravías que rompen
contra el acantilado imperturbable.

Las canas se amontonan
en los cueros cabelludos,
mientras en las sienes
surcos profundos retienen
el sudor que se congela.

La escarcha que se forma desdibuja,
cual espejo cóncavo o convexo equivocado,
pasiones y nostalgias que claudican
y nunca llegaron a saber.

Si en el firmamento lo que hay son estrellas
o lágrimas de almas en pena
que al despojarse de éste cuerpo terrenal,
dejaron mucho por hacer.

El viento las recibe y las devora,
cual pasajero libre de equipaje,
sin destino fijo determinado
ni horizonte que las guíe en su peregrinaje.


lunes, 19 de enero de 2009

Amargores desatados

Se dice pronto herido pecho,
pero la hiel derramada
en la alborada de la almohada
de mi lecho helado y estrecho.

Queda petrificada, cual laberinto
formado por miles de cristales diminutos,
controvertidos, execrados y abruptos,
en la fricción de éste insaciable viento.

Río agridulce en continuo peregrinaje,
llanto producido al contacto de la roca,
madre de tu derrota y mi desencaje.

Levita la luna en la noche oscura,
entre susurros del lenguaje de tu boca,
jerga ociosa y ruinosa de nuestra ventura.



Bufonada rota

Un grillo subido en un ciprés
todo su repertorio ensaya;
sin perder el compás un expectante ciempiés,
se pone a taconear en una baya.

En una charca cercana,
sobre una hoja de nenúfar
canta una henchida rana
siguiendo las notas bufar.

Un búho que escucha
se prepara discreto
y se una a la lucha
para formar un cuarteo.

Tal altura alcanza el tema en estridor,
que despertando de su letargo, la culebra sigilosa
se zampó a la rana hermosa
y dejó al cuarteto sin tenor.

miércoles, 14 de enero de 2009

martes, 16 de diciembre de 2008

Vientos abatidos

¿Decís? 
¿No basta ya de tanta hipocresía en agonía?
Una vela sin viento ensaya
el vuelo hueco en afonía.

Con el filo de la guadaña
reflejado en una lágrima degollada
y al tiempo de nacer es apuñalada,
carne y uñas consumidas en la tela de araña.

¡Ahora bien!
¿Vais entendiendo?
Yo soy yo, solo yo y mi sino
y para no ser un estorbo sigo mi camino,

El enigma se convierte en pasado,
todo es uno, ya es fue, para no ser nada.
Con la llaga del imperfecto entroncado
a ese mástil a la deriva, en la eterna encrucijada.

Fuegos y penumbras

Entre cardos y cadenas,
con un cielo azul abrasador,
rodaré por los caminos.

Sentiré el frescor en mis pies,
el aire secará el sudor
que corre por mis sienes empapadas.

Cual bohemio y errante soñador,
con el fogón bien cargado
de ascuas encendidas,
me perderé por los azares de la vida.

En éste caminar en calma
que une la noche con el día,
seguiré hasta el postrer día
con ilusión, ganas y alegría.

Abducción

Jirones de estrellas,
ataviadas de blanco satén,
que en la noche debaten
pasiones de vírgenes doncellas.

Pétalos dulces de abril
henchidos y ensangrentados,
han sido violentamente profanadas
en plena locura febril.

Gotas de néctar robadas
entre viles vejaciones,
han sucumbido en sus desmanes
para al final ser devoradas.

Virtud mancillada y condenada
por unos momentos de placer,
quedas tú ultrajada y deshojada.
El animal su locura relamer.

Otoño

Cual borrón pálido y tristón
esparcido por la brocha del pintor,
en un lienzo de fondo gris descriptor
escapado del sueño de un bufón.


Imagen famélica y perra
de brazos y torsos de tarasca,
con sus vestidos caídos en tierra
convertidos en hojarasca.

Cielos en tráficos delirantes,
horizontes plagados de señuelos,
miles de picos discordantes
congregados en plenos vuelos.

Semblantes ateridos y sosos
ataviados con pieles prestadas,
robadas a animales indefensos
para decorar sus fachadas.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Incertidumbre

¿Por qué?
Aun tus recuerdos
arrancan lágrimas de dolor
a mi cansado y abatido cuerpo.

¿Acaso no pagué caro
mi atrevimiento?

¿Eran falsos nuestros sentimientos?
¡Pasión, dolor, hielo, fuego!

¡No lo sé!
¡Solo sé que me ocurre
cada vez que te sueño!

domingo, 14 de diciembre de 2008

Rota la ilusión

Qué difícil
querer ser poeta,
cuando una gota de sangre
dejaste en cada letra.

Un cruce de miradas,
una sonrisa en los labios,
alimentaban ese mundo
por el cual diste tanto.

Qué difícil
luchar contra el tiempo,
ahora ya nada queda,
ya no corre sangre por tus venas.

Qué difícil
es seguir viviendo,
cuando hasta la misma muerte
de ti se está riendo.

El llanto de un poeta

¡Y lloró!
Eran lágrimas del hombre,
el amante, el poeta.
Silva el aire,
no hay respuesta.

Su corazón partido,
su mente divaga suelta.
Se apagó su risa,
de mirada lejana, incierta.

Bajo su mano la pluma tiembla,
insegura va trazando palabras sueltas
de otro tiempo, otra era,
tan lejanos y tan cerca.

La sangre mancha el papel,
su herida es tierna.



Evidencia

Se acerca el momento,
el aire apesta a ello,
descaradamente lo anuncia tu cuerpo.

No quiero risas falsas
envueltas en compromisos de palabras,
ni ser lástima de tus caricias y besos.

Ser la cárcel que aprisiona tu cuerpo
y mata tu llanto
en el polvo del tiempo.

No mires atrás, levanta el vuelo
y vive la libertad
que perdiste hace tiempo.

No me digas cuando,
yo quedo en silencio,
rodeado de ti, de mis recuerdos.




sábado, 13 de diciembre de 2008

Espíritu errante

Soy libre pero.
Viajo por el espacio
sin obstáculo alguno.
Visito sitios nunca imaginados,
no encuentro apoyo.

Soy libre pero.
Llueve y las gotas de lluvia
no acarician mi rostro.
Hace frío,
no siento escalofríos.
Nieva,
mis pisadas no dejan huella.

Soy libre pero.
El contorno de su figura,
la sutileza de su caminar,
su mirada penetrante,
su pelo al viento ondular.

Soy libre pero.
¡Me siento solo!

Metamorfosis

Y desde un punto indefinido
entre el suelo y el cielo,
con un pausar arrítmico y atemporal
yo abajo, a lo lejos, los diviso a ellos.

Van rociando al mar mis cenizas
y cual hormigas en un hormiguero
se mueven con un autómata ritual
atados a los yugos de su propio ego.

Y sus rostros y sus mentes en contrición
denotan por mí dolor y resignación,
ajenos al verdadero sentido 
del ser y estar del universo.

Y si la suerte en una mera afonía de la vida,
donde el sino solo es el camino al infinito,
en esa prisión de neuronas, carne y huesos.
¡A qué tanto teatro en ésta despedida!

Y es que por mucho que se empeñen
en dejar en su terrenal y banal mundo
un retoño como símbolo de su efímero paso,
solo dejan la carnaza de la muerte.



Utopía

Y naceré un día
en el que brille el sol
y en la tierra impere
la paz y el amor.

Y viviré un día
y seremos dos,
habrá poesía, habrá canción,
eterna melodía. ¡Tú y yo!

Y moriré un día,
morirá el sol
y despertaré del sueño
en que vivo yo.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Ansia de soledad

A veces me veo
caminando solo.
Me siento observado,
aflojo el paso, me detengo.
¿Estoy solo?

A veces me veo.
Cipreses, flores, cruces y lápidas
rodean mi entorno;
siento escalofríos.
¿Con qué me arropo?

A veces me veo.
¿Es mi reflejo en el arroyo?
O es la Parca.
¿Qué me mira fijamente a los ojos?

A veces me veo.
A veces tan solo:
Que envidio a los muertos
que lo tienen todo.

Indiferencia

¡No me aflige morir
ni dejar de existir!

En un mundo tan vano,
en el que la paz y el amor
son puros engaños.

¡No me aflige morir
ni dejar de existir!

En éste cuerpo marcado
de egoísmos ajenos,
falsas ilusiones
y crueles desengaños.

¡No me aflige morir
ni dejar de existir!

Al empezar a escribir
éstos párrafos manchados,
escritos con sangre inocente
en un tiempo ya pasado.

Desazón

Las Ilusiones.
Son barridas por el viento,
cómplice del inescrutable tiempo;
mientras la caprichosa suerte
coquetea con la impasible muerte.

Los Sueños.
En su eterna vigilia,
se retuercen inquietos
entre miedos y dichas,
en su letargo de miel y hiel.

La Esperanza.
Con resignación asumida, afila su lanza,
esperando el trance de un desenlace
del que poco sabe y que duda cabe,
promete dolor, terror y sangre.

El Amor.
Con ojos de estupor
ve como su cálido y acogedor nido,
posada de unos y cárcel de otros,
en campo de batalla es convertido.

El Alma.
Presiente con eterna alegría el fin
de ésta fatua tragicomedia
en la que vive enclaustrada ella
y en silencio prepara sus alas blancas.

¡Todo por fin y al fin!
¡Es devuelto al eterno infinito!


miércoles, 3 de diciembre de 2008

Solo me quedan

Tus ojos,
esos ojos negros,
luceros nacientes
en mi caminar incierto.

Envidia de los cometas
y del universo entero;
robaron mi corazón,
prendido quedó en ellos.

Volver a verlos quisiera,
el destino me privó de ello.

Dos estrellas fugaces
se funden en el cosmos,
son tus ojos,
esos ojos negros
y mi corazón va con ellos.

sábado, 29 de noviembre de 2008

¿Sino?

¡Nada en la nada
y de la nada el silencio!

En su cuerpo maltrecho
marcas del tiempo,
bajezas de la vida
que arrastra,
como reptil prisionero,
sin llegar a comprender
el ¿por qué?
ha de hacerlo.

Un futuro oscuro
aguarda el momento
de hundirlo aún más
entre el suelo y el cielo.

Es la esencia
de un pasado lejano,
un vivo presente
y un futuro marcado.


¡Nada en la nada
y de la nada el silencio!

Espectro

Era tarde,
la noche el cielo cubrió.

Una sombra furtiva
la tapia del cementerio saltó,
a depositar una rosa roja
en la tumba de su amor.

En la flor iba su vida,
su alma, su corazón;
la inexistencia en que vive,
que no muere por amor.

El cuidarla es su alimento,
su vida, su pasión.
No descubran esa sombra.
¡Que es un poema de amor!

Añoranza

Hace ya un año
que te marchaste
a vivir el silencio.
Un año de llantos
y eternos recuerdos.

Ya vuelve el invierno,
que frío y solo me encuentro.
Fría es la cama.
Frío el silencio.
Fría es la tierra.
En que reposa tu cuerpo.

El tiempo me aleja,
quedan nuestras vivencias
grabadas en mi mente,
en mi entorno entero.

Abstracción de hiel

Vagando por las calles,
caída la noche,
me encuentro.
Ajeno a la gente,
al bullicio, al ruido inmenso.

Miro al cielo.
¡Descanso eterno!

Soledad que hieres llena de recuerdos,
destierra de mi mente a todos ellos;
desgarran mis entrañas, queman mi cerebro.

Añoranza cruel de otro tiempo,
heridas abiertas que cicatrizar quisiera,
más no puedo.

Solo estoy, solo quedo.
¡Ven a mi descanso eterno
y dame la paz que solo no encuentro!

jueves, 27 de noviembre de 2008

Recuerdos agridulces

Hacia casa me dirijo, cae la noche
y en ti se posan mis pensamientos;
todo mi ser se estremece,
estoy pasando cerca del cementerio.

Mi mente esta llena de recuerdos,
tus miradas, caricias y besos,
que dulcemente en otro tiempo
recorrieron todo mi ser.

Nuestras pequeñas discusiones
que siempre acababan en abrazos y besos;
ahora tú estás en la fría tierra
de ese tétrico camposanto.

Te marchaste cuando la felicidad
se reflejaba en la faz de nuestros rostros,
ilusiones, metas y fantasías;
juventud y vida manaban de ellos.

¿Porqué la cínica e infame muerte
tuvo que llevarte
cuando más unidos
estaban nuestros cuerpos?

Por la noche unido a ti estoy,
en mis sueños
y para mi son la única esperanza
que tengo, a ti, en ellos.

Intolerancia

El tiempo respira
fatiga carnosa.
La niebla es espesa,
la luz se acorta.

El ambiente se llena
de miles sombras.
Las agujas del reloj
a muerte tocan.

En el suelo
un cuerpo yace inmóvil,
sin vida,
envuelto en su sangre.

La violencia marcada
en sus carnes
y en su cara
una interrogante.

Se oyen cascos,
un jinete alejarse.
En su mano brilla el acero
manchado de sangre.

domingo, 23 de noviembre de 2008








En

La vida.
Te supliqué amor.
Te encontré dolor.

La poesía.
Te busqué esperanza.
Sentí el filo de tu lanza.

El sueño.
Te experimenté pasión.
Te encontré corazón.

Simplemente

Intúyeme sin conocerme,
sencillamente imaginándome.

Háblame sin mover los labios,
sencillamente escribiéndome.

Escúchame sin yo hablarte,
sencillamente leyéndome.

Suéñame sin miedo,
sencillamente soñándome.

Ámame con pasión,
sencillamente sintiéndome.

Si

La risa es el alimento del alma
y el amor el del corazón.

¡No sueñes tu vida
vive tu sueño!
¡Amor!

¿Mi sueño?
¡Si!
¡Tú sueño!
¡Corazón!

¿Y tú qué?
¡Yo no puedo!
¿Por qué?
¡Por que mi sueño eres tú!
¡Pasión!

En verdad

Sin conocerte, tan solo intuyéndote,
infinito fue el tiempo
que pululé errático por tu pelo,
para atraer tu atención.

Esperando de ti tan solo un suspiro
para romper el mutismo
que te envuelve y me hiere.

Te miré con mis ojos desde dentro de los tuyos.
Te sentí con el ansia que no alcanzan las palabras,
entre la sombra alargada de la nada,
con el llanto amargo de una humillante derrota.

Desvarié en mi memoria
sin saber que pretendías,
si matarme con tus silencios
o ahogarme con sus ecos.

¡Tan solo para decirte!
¡Lo mucho que te hecho de menos!

Esperándote

Se me hicieron.
Eternas las noches.
Interminables los días.

A solas y en silencio
con mi soledad
y la melancolía.

Te busqué en los suburbios
de mi mente,
donde te perdí confundida
entre la muchedumbre.

Te encontré,
después de un largo caminar,
por esos recovecos
laberínticos de mi memoria.

Escondida entre musgos y líquenes,
entumecida y gélida,
como dormida,
exhausta y sin aliento.

Enredada,
entre la tela de araña
del tiempo
y suspiré al comprender.

Que solamente existías
en las entrañas
de mi alocada e introvertida.
¡Ansiedad!

El despertar

Ahora que el todo y la nada son uña y carne.
Yo me despojo de ataduras y el lastre de la razón
y viajo por el cosmos volátil como el viento,
entre ellos, con mis manos entrelazadas a las suyas;
abarcando con la grandeza de mi alma todo un mundo
de fantasías, utopías y sueños comprendo.

Porque aquellos miedos, fobias y frustraciones,
desde el principio de todos los tiempos,
anidaron en mi cuerpo y mente forjando túneles y cuevas
en el subconsciente, para formar el utópico hogar
de los sin techo y sin nombre.

Abrasados y cegados por un sol demencial, la cordura,
fueron humillados, vejados, ajusticiados y quemados,
en nombre de un orden previamente establecido;
la inquisidora ecuanimidad del derecho legítimo del ser.

¿Qué puede ser lo más aberrante del ser humano,
atado a un mundo lleno de puntos y contrapuntos?
¡Que el miedo propio a lo desconocido e indefinido,
blandiendo en su mano la espada
del poder ciego de la justicia!
¡A sabiendas que su tiempo aquí es finito!





De repente

Me vi en el escaparate de tus ojos,
un escalofrío recorrió todo mi cuerpo,
mi corazón saltó en mil pedazos.
¡Solo!
Para descubrir que.
¡Siempre!
¡Serías mi eterna utopía!

¡Infinitos!
Sueños agridulces
me devoran por dentro.

El tiempo juega en mi contra.
Mientras las verde malva.
¡Olas!
De éste mar bravío,
que habita en tus pupilas,
erosionan todo mi ser.



Sueños prohibidos

Me aparto de la luz,
te busco en la penumbra de la oscuridad.
Tengo ansia de ti.
me dejo llevar por mi ansiedad.

Necesito de tí néctar de amor,
que mi cuerpo busca lleno de pasión,
como la abeja a la flor.

Aroma de flor,
voy sintiendo cada vez más cerca tu olor
y mi cuerpo tiembla de pasión.

¡Por fin tú, ahí tan cerca!
Alargo la mano, te toco
y nuestros cuerpos se entrelazan poco apoco.
Jugos y olores prohibidos que se mezclan.

Imágenes y secuencias que flotan
sobre las ascuas de la hoguera del deseo negado
y cual hojas arrancadas de un libro vedado
son devoradas por un subconsciente enamorado.

Quimera

Con el afán de poseerte
me deshice en halagos hacia ti.

Te mimé como a una princesa.
Te convertí en la niña de mis ojos.
Me inventé un mundo nuevo.
Para en él enamorarte.

Mientras a mi alrededor
el tiempo clavaba sus afiladas garras
desgarrando mi ser y mi alma.

todo mi mundo envejecía
y yo con él.
Y tú ajena a todo sigues riéndote
en tu cúpula de cristal.

El miedo me hace temblar cuando
alguna, por cierto, escasa vez
hacia mi diriges tu mirada
y las palabras se agolpan
en la caverna oscura de mi garganta.

Ahora, cuando el tiempo ya no importa,
te miro sin verte
sabiendo que oscura fue mi suerte.

Y en los adentros de mi corazón
crecen amapolas negras
mientras me posee la sinrazón.

martes, 18 de noviembre de 2008

Crónica de una utopía

Diosa griega sin parangón.
Belleza femenina de porcelana.
Etérea y sutil como el amor.

Desde que a mi mundo llegaste,
la sombra de una quimera
me persigue y me tienta.

Mientras en la guarida de mis miedos
el silencio adormecido se despereza
con sus ecos de miel y hiel.

Como las cartas de una baraja
miles de escenas en ellas estampadas
atropellan mis sienes en desvarío.

Y la luna llena emocionada,
nos hace con su cuerpo un balancín,
donde tan solo estamos tú y yo y el amor.

Pero el amanecer con sus descalabros
coloca cada cosa en su sitio.
¡Tú en mi infinito, yo en tu olvido!

domingo, 16 de noviembre de 2008

Fantasía

En la calle te vi
y en ti me perdí.

Quedaste sellada
en toda mi alma,
como un tatuaje
forjado en un amanecer
lleno de placer.

Noche tras noche
tu cuerpo busqué
y no lo encontré.

Cansado de todo
me agarré a la almohada
y en ella descargué
todo mi ser.

¡Pasión y dolor
manaron de él!

Te quiero

Más que a.
Mi vida.
El sol que me ilumina.
La luna que me inspira.
La madre tierra que me cobija.

Unos ojos que me miran.
Una sonrisa encendida.
Una leve caricia.
El eco de de una voz en armonía.

¡Y allí estás tú!
¡Sublime maravilla!

miércoles, 12 de noviembre de 2008

¿Sueño o tal vez ilusión?

¿Por qué me miráis así con cara inquisidora?
¡Es acaso pecado enamorarse de una bella flor
regada con ternura robada al corazón,
de un manantial radiante de caricias y dolor!

Esa sensación de vértigo acompañada de escalofríos de placer.
El vacío nunca ocupado, lleno de huecos y oscuras tentaciones.
Los complejos y trabas desmedidas que matan al amor.
El llanto, no nacido, convertido en gotas de hiel en tu interior.

Esos dedos que te señalan por detrás
al seguir las pautas de tu "yo".
Ese cruce de miradas señalando un edén.
¿Espejo roto? ¿Delirio?

¡Para boca mía! ¡Deja retorcida mente!
¡Frena subconsciente obtuso!
¡No desveléis el secreto que nos embriaga
y alegra el corazón!

¡Silenciosa soledad de mis pesares,
calla lo que solo tú sabes!

martes, 11 de noviembre de 2008

Encantamiento de luna

El ambiente está cargado de una mágica aureola.
Tu fragancia me llega cabalgando sobre el viento.
Tu cuello de cisne resbala sobre tu espalda de lino.
En el prado de tus ojos se forman eternas primaveras.

Turbas mis sentidos atrofiados, mi cuerpo escorchado.
Estimulas y alimentas el desván de mis sueños.
Mi locura me entorpece, tropiezo, caigo.
Otorgo al tiempo años de descalabros, miedos anidados.

Un escalofrío cargado de miedos en oquedades escondidos,
me atraviesa.
Desnudo, tiritando y desamparado, cual junco expuesto
a un insaciable vendaval, me siento, cuando:

Tus ojos se cuelan en el fondo de mis secretos,
te sonríes, sabes lo que siento.
Y en mudo silencio te alejas, me dejas.
Solo con mi soledad, abatido y sediento.

domingo, 26 de octubre de 2008

Ayer

Se me escurrió mi alma entumecida,
de entre mis dedos mustios y acartonados,
al ver en las pupilas de tus ojos
dos gotas de rocío enamoradas
suicidándose ante su soledad,
resbalando por tus trémulas mejillas
huérfanas del candor de nuestros corazones.

No comprendí, abstraído y absorto
en mi histérica y alocada cordura
lo que ahora si entiendo.
Eran las últimas gotas del néctar de tus ojos
que yo con los míos contemplaría
y nunca jamás ninguna haría mía.

El tiempo con su monótona apatía
sigue su eterno deambular sin pausa,
inmune, imperturbable e inalterable
a nuestro fijo e inamovible destino
mofándose ante tantos miedos retenidos.

Y éste marchito, tembloroso y cobarde
corazón mío, aprendiz de poeta,
atrapado en su narcisista mundo
lleno de melancolía, soledad y silencio,
llorará eternamente su vil osadía.




El laberinto de los espejos

En cada fotografía de esta solitaria casa,
fría y triste, que un día gozó de plena vida,
hay un dédalo de dulces e interrogantes miradas.

Dentro de su propia alma os encuentro yo,
como si el tiempo se hubiera entretenido
para posar un momento su atención en vosotros,
antes de proseguir su eterno caminar.

Si las miro una tras otra,
sin detener apenas la vista en ninguna,
toda una vida pasada regresa de su ayer
para secuestrar de mi rostro una leve sonrisa.

Entre el mar y el cielo, en esa línea difusa,
comúnmente denominada horizonte,
hay un par de pedazos de mi corazón.
¡Y es que es tan absurda ésta vida sin!
¡Vosotros dos!

La tarde

Esta triste, hoy tampoco me ha saludado,
al verme llegar para otro lado ha mirado.
Ya no trae en su rostro la alegría de antaño.
Y es que ésta mía soledad de todo se ha adueñado.

Entrelaza nerviosa los dedos cuando a su lado paso
y cuando le doy la espalda y de ella me alejo,
tengo la impresión que en el interior de su alma,
sin querer, quiere creer que nuestro bache es pasajero.

Con su melancólica indiferencia me hiere,
en el fondo yo sé que lo hace,
sin pretenderlo
y me hace sonreír con la sonrisa atonta del necio.

Se va perdiendo allá en el horizonte,
arropada entre los brazos de la tierra y el cielo
y con su silencioso y pausado caminar
me va llenando de miles y mudos recuerdos.

¡Toda ella!

Un silencio sonoro
lleno de ruidos extraños,
recorre su cuerpo
y a solas con su soledad
llora su tristeza.

Y es que vuestra ausencia
la ha vuelto introvertida y tediosa.
Y le teme a la oscuridad.

Y se abstrae en su alegre pasado cercano,
aspirando los aromas que en su piel
dejaron vuestros cuerpos.

Y por las vértebras de su figura
ya no corretea aquel niño moreno,
ni le cuenta bajo la ventana de su corazón,
entre risas y susurros, sus secretos.

Y los sueños de la dama que la acariciaba
y cuidaba con tanto mimo se perdieron en el tiempo
y esas frágiles y humildes manos
se fueron a cuidar otra casa, otro nido.

Y me reprocha cosas que son verdad y yo callo.
Y en silencio pide una respuesta a su eterno ¿por qué?
Y yo me escondo en la manta que en otro tiempo usara ella.
Y mis sueños de vinagre y hiel se regocijan con mis espasmos.
Y me invade la tortura reservada de los necios.

Y le robo con mis uñas quebradas tiempo al tiempo.
Y otorgo mis incertidumbres y pesares al cielo.
Y divagando en solitario intento consolarme
pensando que no hay mal que cien años dure.
Y el polvo con el polvo y con éste el olvido.

sábado, 25 de octubre de 2008

¿Estaré realmente loco?

O es que mi propia cordura
al mirarse al espejo de mis ojos,
con su reflejo confunde mis sentidos
y en mi mente se vuelve todo
inestable, oscuro y tenebroso.

Es por ello,
que le he puesto nombre a mi
muerte.

Para que cuando se acerque
a llevarme a su guarida de musa,
mi alma la reconozca en toda su esencia
y se vista de primavera.

Mientras una aurora semidormida
la acompañe en su alegre caminar,
cual niña enamorada,
a ese mundo nuevo que le espera.

Entrelazando nuestros dedos,
la Parca y yo,
los suyos y los míos,
en nuestro caminar soledad y silencio.

domingo, 19 de octubre de 2008

¿Por qué?

Por mucho que los muertos
se afanen en correr y correr
para esconderse en sus sueños
de hiel y miel.

Nosotros, mortales como ellos,
les alcanzaremos
y seguiremos su mismo sino.

En sus tristes y abstraídas miradas
infinitos ¿por qué?
Tiemblan mis labios marchitos
y ellos con su silencio
ya les han respondido.

Y es que el ¿por qué?
Al final del ¡todo!
Cuando la ¡nada!
Acuchille nuestro sino.

En esas entremedias,
a lo que denominamos
¡vida!
El ¿por qué?
¡Tanto sufrimiento y desatino!

Alma

En el marco de la ventana de la habitación
donde la conciencia habita,
se asoman nuevas manchas de moho
salidas de las grietas de antiguas heridas
corroídas por un imperturbable tiempo.

Mientras la hoja de la ventana
se deja llevar a merced del viento,
como una ráfaga de aire
y un golpe seco, se rompe el silencio.

Despierta la mente, se apoya en los sentidos,
unos ojos trémulos ávidos de su luz
parpadean varias veces antes de conseguir abrirse
y un disco incandescente daña sus pupilas.

Instintivamente las pestañas se cierran,
de nuevo la oscuridad lo envuelve todo,
el calor se filtra por los poros de la piel
y una sensación de sedienta agonía
se apodera de un ser adormecido.

Entre grandes espasmos y huecas agonías,
liberada, cual agua presa en un estanque,
el alma se despereza entre escalofríos de placer.
Mientras el quirófano insensible e inerte ve impasible
como otro ser deja su mundana prisión.

A deshora

Dulcemente te posaste en la comisura de su boca,
saliendo con paso cauto y sin hacer ruido
del interior de su yo voluble imperfecto,
donde lo inevitable espera adormecido
el desenlace o finito de lo ya sido.

Tiernamente le acunaste en tu frío y estéril seno,
miraste sus cansados ojos sin un ápice de culpa,
te limitaste a cumplir tu cometido, el de siempre.
El que te ata y te mata, te da la vida y te la quita.
Ocaso temporal de todas las cosas.

Escondes en el ahora de cada cual, un posible después
camuflado de alientos e ilusiones venideras,
arropadas de miles de decorados terrenales huecos y fugaces,
que entorpecen los sentidos y enturbian la mente.

Y todos los días se levantará tranquilo, confiado,
para atacar una nueva jornada llena de cotidianeidad.
A sabiendas sin querer darse cuenta que tú estarás allí
en todas las cosas, donde todo lo mundano lo llena
y seguirá soñando sueños de esperanza y hiel.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Laberinto

¡Se esfumó su luz, la oscuridad le envolvió!
A trancas y barrancas se asió a la nada.
En ella nada halló.
Perdió el control, cayó sobre sí.
Se hundió en su yo.
Como polvo que fue.
Humo que el aire disolvió.

Despertó, flotaba en el vacío de toda las cosas.
Gravitaba cual peonza imparable.
Un agujero negro le absorbió hacia lo invisible.
Tragaluz infatigable e incorrupto.

El tiempo colgando de los hilos del ayer, hoy, mañana.
Entre neuronas esparcidas por el infinito cosmos.
En donde la libertad es solo un paso más.
Hacia la esencia de todas las cosas.

Las fuerzas son energías
que fluyen ininterrumpidamente.
Los recuerdos, la llave del baúl de todos los sueños.
¡Se esfumó su luz, la oscuridad le envolvió!

La búsqueda

Y de los lugares más recónditos del planeta,
con un fervor que raya la locura,
en un eterno, pausado y persistente peregrinar,
miles de incansables viajeros partieron.

Y caminaron al amparo de las estrellas,
entre runas, mitología y magia estancada,
al compás de los gritos del silencio,
tras las huellas de la verdad profetizada.

Y encontraron su sombra, como ausente,
en una grieta de la roca cobijada,
entre sueños prescritos por el tiempo,
a grupas de una era olvidada.

Y en los polvorientos eones de la historia,
entre telarañas tapizadas de colores
enredadas en los secretos de la vida,
la esencia de su ser se despertaba.

martes, 14 de octubre de 2008

Nostalgia del ayer

Se humedecen tus pupilas y cual virginales gotas
cargadas de sentimientos de dolor y placer,
un torrente de lágrimas recorren tus mejillas
sonrosadas y trémulas,
llenas de miles de circunstanciales.

¿Qué importa ya todo aquello?
Si el ayer pasó a ser sencillamente.

Un adverbio de tiempo.
Un puñado de ¿por qué? que dormitan en brazos
de los sarmientos neuronales de los recuerdos.
Un montón de nervios de esa hojarasca yerma
que viaja a expensas de los antojos del viento.

No le arañes intentando clavar tus uñas en él,
para retenerle contigo.
Si la bruma en tu presente nubla la cima de tu futuro,
dejando aflorar en ti tus miedos escondidos.

Busca la brisa que dormita en tu subconsciente puro
y limpia esa barrera que te impide ver la belleza
que encierran las estrellas.
¡Abre bien los ojos, sigue tu camino!

jueves, 9 de octubre de 2008

¡En un suspiro!

Cuanto dolor, ahogado en su afligido pecho,
en una nada nunca rota por llanto alguno;
pero si herido el corazón de un soplo,
ella que fue una espiga mimada por el sol.

La envidiosa suerte tronchó su talle y partido en dos
quedó en un mortal y sepulcral silencio.
Las promesas y juramentos barridos por el viento.
Los secretos y ensoñaciones congelados en el tiempo.

La que todo lo dio y nada a cambio pidió,
afronta sola en su retiro su árido destino;
ni un suspiro, sus nonatas lágrimas se secaron
en las áridas cuencas de unos ojos en desvarío.

Enclaustrada y encerrada en su guarida vacía.
Lleva en su regazo viejas cartas manuscritas,
todas ellas repletas de bonitas poesías de amor,
hablan de una era desgajada, descompuesta y
desmembrada por el mismo sol que tanto la mimó.

Confundida y atrapada entre dos mundos paralelos,
donde todo se funde y confunde en un banal suspiro,
en esa línea imaginaria, que cual grieta atemporal,
divide lo sido y nunca probado del deseo y lo prohibido.