Vergüenza contenida y rabia, mucha rabia;
se cuecen y recuecen junto a otros ingredientes
en ésta testa semi hueca que llevo por cabeza.
Las neuronas se expanden y contraen,
ocasionando cargas eléctricas incontroladas.
Los chispazos están por doquier,
suenan y resuenan de forma arrítmica e incoherente.
El conjunto de la orquesta neuronal va por libre.
Entre tanta algarabía disfuncional me encuentro yo.
Ese ser orgánico imperfecto e inmaduro.
Un director de orquesta que ha perdido la batuta.
Cual neurótico individuo sujeto a mudanza.
Me pregunto, dentro de ese dédalo deformado.
¿Qué hago yo en medio de éste gran atasco?
¡Por qué no arreglan de una puñetera vez los semáforos!
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