Sentado en mi escritorio,
acompañado únicamente por el silencio
que envuelve mi propia soledad...
Y esa mente revoltosa y cínica,
de la cual he sido dotado para bien o para mal,
que continuamente se pregunta y responde
de lo efímera y mundana que es la vida.
Veo dentro de la impotencia del ser o no ser.
Que.
Ni tan siquiera el tiempo,
con su omnipotencia y omnipresencia,
puede bajarse de esa rueda
que lleva sincronizada consigo mismo
desde el principio de todas las cosas.
Big Bang infinito.
De repente,
noto recorrer por la comisura de mi boca
unos hilillos de un líquido amarillento,
un sabor amargo embarga mis sentidos.
Del corazón de la melancolía.
Aprieta la existencia, aparentemente lo sido,
hacia la nada, aparentemente lo no sido.
En el empeño del, todo, aparentemente el fantasma
de la unión completa y absoluta de cuerpo y mente.
Si glorias en tus manos tuviste y se perdieron
en la senda de tu andar cotidiano.
Olvida, sigue y aprovecha las que se crucen en tu camino.
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