Cuando ya no sea más que polvo de ceniza,
una mínima parte del llamado polvo estelar
del que formamos parte todos los seres del universo,
puesto que así está escrito en la historia del cosmos.
Solo pido a quien desinteresadamente se preste a ello,
esos minúsculos restos orgánicos de lo que un día,
como, desgraciada y vergonzosamente ser humano fui,
raza de la que no siento ningún orgullo haber formado parte.
Sean arrojados a los brazos del padre natural y principio primario.
Me dejaré acunar y acariciar por las suaves manos de la brisa marina.
Los rayos del sol me darán su último adiós con sus cálidos besos,
para fusionarme lentamente en elemento básico de la vida.
Y mi espíritu, liberado de la cárcel que lo mantuvo prisionero,
viajará por los lugares en los que ni la misma mente humana,
con todo su impresionante poder de imaginación pueda llegar a soñar.
Seré eternamente un ente autónomo y dueño de mis propios actos.