El ambiente está cargado de una mágica aureola.
Tu fragancia me llega cabalgando sobre el viento.
Tu cuello de cisne resbala sobre tu espalda de lino.
En el prado de tus ojos se forman eternas primaveras.
Turbas mis sentidos atrofiados, mi cuerpo escorchado.
Estimulas y alimentas el desván de mis sueños.
Mi locura me entorpece, tropiezo, caigo.
Otorgo al tiempo años de descalabros, miedos anidados.
Un escalofrío cargado de miedos en oquedades escondidos,
me atraviesa.
Desnudo, tiritando y desamparado, cual junco expuesto
a un insaciable vendaval, me siento, cuando:
Tus ojos se cuelan en el fondo de mis secretos,
te sonríes, sabes lo que siento.
Y en mudo silencio te alejas, me dejas.
Solo con mi soledad, abatido y sediento.
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