Se me escurrió mi alma entumecida,
de entre mis dedos mustios y acartonados,
al ver en las pupilas de tus ojos
dos gotas de rocío enamoradas
suicidándose ante su soledad,
resbalando por tus trémulas mejillas
huérfanas del candor de nuestros corazones.
No comprendí, abstraído y absorto
en mi histérica y alocada cordura
lo que ahora si entiendo.
Eran las últimas gotas del néctar de tus ojos
que yo con los míos contemplaría
y nunca jamás ninguna haría mía.
El tiempo con su monótona apatía
sigue su eterno deambular sin pausa,
inmune, imperturbable e inalterable
a nuestro fijo e inamovible destino
mofándose ante tantos miedos retenidos.
Y éste marchito, tembloroso y cobarde
corazón mío, aprendiz de poeta,
atrapado en su narcisista mundo
lleno de melancolía, soledad y silencio,
llorará eternamente su vil osadía.
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domingo, 26 de octubre de 2008
El laberinto de los espejos
En cada fotografía de esta solitaria casa,
fría y triste, que un día gozó de plena vida,
hay un dédalo de dulces e interrogantes miradas.
Dentro de su propia alma os encuentro yo,
como si el tiempo se hubiera entretenido
para posar un momento su atención en vosotros,
antes de proseguir su eterno caminar.
Si las miro una tras otra,
sin detener apenas la vista en ninguna,
toda una vida pasada regresa de su ayer
para secuestrar de mi rostro una leve sonrisa.
Entre el mar y el cielo, en esa línea difusa,
comúnmente denominada horizonte,
hay un par de pedazos de mi corazón.
¡Y es que es tan absurda ésta vida sin!
¡Vosotros dos!
fría y triste, que un día gozó de plena vida,
hay un dédalo de dulces e interrogantes miradas.
Dentro de su propia alma os encuentro yo,
como si el tiempo se hubiera entretenido
para posar un momento su atención en vosotros,
antes de proseguir su eterno caminar.
Si las miro una tras otra,
sin detener apenas la vista en ninguna,
toda una vida pasada regresa de su ayer
para secuestrar de mi rostro una leve sonrisa.
Entre el mar y el cielo, en esa línea difusa,
comúnmente denominada horizonte,
hay un par de pedazos de mi corazón.
¡Y es que es tan absurda ésta vida sin!
¡Vosotros dos!
La tarde
Esta triste, hoy tampoco me ha saludado,
al verme llegar para otro lado ha mirado.
Ya no trae en su rostro la alegría de antaño.
Y es que ésta mía soledad de todo se ha adueñado.
Entrelaza nerviosa los dedos cuando a su lado paso
y cuando le doy la espalda y de ella me alejo,
tengo la impresión que en el interior de su alma,
sin querer, quiere creer que nuestro bache es pasajero.
Con su melancólica indiferencia me hiere,
en el fondo yo sé que lo hace,
sin pretenderlo
y me hace sonreír con la sonrisa atonta del necio.
Se va perdiendo allá en el horizonte,
arropada entre los brazos de la tierra y el cielo
y con su silencioso y pausado caminar
me va llenando de miles y mudos recuerdos.
al verme llegar para otro lado ha mirado.
Ya no trae en su rostro la alegría de antaño.
Y es que ésta mía soledad de todo se ha adueñado.
Entrelaza nerviosa los dedos cuando a su lado paso
y cuando le doy la espalda y de ella me alejo,
tengo la impresión que en el interior de su alma,
sin querer, quiere creer que nuestro bache es pasajero.
Con su melancólica indiferencia me hiere,
en el fondo yo sé que lo hace,
sin pretenderlo
y me hace sonreír con la sonrisa atonta del necio.
Se va perdiendo allá en el horizonte,
arropada entre los brazos de la tierra y el cielo
y con su silencioso y pausado caminar
me va llenando de miles y mudos recuerdos.
¡Toda ella!
Un silencio sonoro
lleno de ruidos extraños,recorre su cuerpo
y a solas con su soledad
llora su tristeza.
Y es que vuestra ausencia
la ha vuelto introvertida y tediosa.
Y le teme a la oscuridad.
Y se abstrae en su alegre pasado cercano,
aspirando los aromas que en su piel
dejaron vuestros cuerpos.
Y por las vértebras de su figura
ya no corretea aquel niño moreno,
ni le cuenta bajo la ventana de su corazón,
entre risas y susurros, sus secretos.
Y los sueños de la dama que la acariciaba
y cuidaba con tanto mimo se perdieron en el tiempo
y esas frágiles y humildes manos
se fueron a cuidar otra casa, otro nido.
Y me reprocha cosas que son verdad y yo callo.
Y en silencio pide una respuesta a su eterno ¿por qué?
Y yo me escondo en la manta que en otro tiempo usara ella.
Y mis sueños de vinagre y hiel se regocijan con mis espasmos.
Y me invade la tortura reservada de los necios.
Y le robo con mis uñas quebradas tiempo al tiempo.
Y otorgo mis incertidumbres y pesares al cielo.
Y divagando en solitario intento consolarme
pensando que no hay mal que cien años dure.
Y el polvo con el polvo y con éste el olvido.
sábado, 25 de octubre de 2008
¿Estaré realmente loco?
O es que mi propia cordura
al mirarse al espejo de mis ojos,
con su reflejo confunde mis sentidos
y en mi mente se vuelve todo
inestable, oscuro y tenebroso.
Es por ello,
que le he puesto nombre a mi
muerte.
Para que cuando se acerque
a llevarme a su guarida de musa,
mi alma la reconozca en toda su esencia
y se vista de primavera.
Mientras una aurora semidormida
la acompañe en su alegre caminar,
cual niña enamorada,
a ese mundo nuevo que le espera.
Entrelazando nuestros dedos,
la Parca y yo,
los suyos y los míos,
en nuestro caminar soledad y silencio.
al mirarse al espejo de mis ojos,
con su reflejo confunde mis sentidos
y en mi mente se vuelve todo
inestable, oscuro y tenebroso.
Es por ello,
que le he puesto nombre a mi
muerte.
Para que cuando se acerque
a llevarme a su guarida de musa,
mi alma la reconozca en toda su esencia
y se vista de primavera.
Mientras una aurora semidormida
la acompañe en su alegre caminar,
cual niña enamorada,
a ese mundo nuevo que le espera.
Entrelazando nuestros dedos,
la Parca y yo,
los suyos y los míos,
en nuestro caminar soledad y silencio.
domingo, 19 de octubre de 2008
¿Por qué?
Por mucho que los muertos
se afanen en correr y correr
para esconderse en sus sueños
de hiel y miel.
Nosotros, mortales como ellos,
les alcanzaremos
y seguiremos su mismo sino.
En sus tristes y abstraídas miradas
infinitos ¿por qué?
Tiemblan mis labios marchitos
y ellos con su silencio
ya les han respondido.
Y es que el ¿por qué?
Al final del ¡todo!
Cuando la ¡nada!
Acuchille nuestro sino.
En esas entremedias,
a lo que denominamos
¡vida!
El ¿por qué?
¡Tanto sufrimiento y desatino!
se afanen en correr y correr
para esconderse en sus sueños
de hiel y miel.
Nosotros, mortales como ellos,
les alcanzaremos
y seguiremos su mismo sino.
En sus tristes y abstraídas miradas
infinitos ¿por qué?
Tiemblan mis labios marchitos
y ellos con su silencio
ya les han respondido.
Y es que el ¿por qué?
Al final del ¡todo!
Cuando la ¡nada!
Acuchille nuestro sino.
En esas entremedias,
a lo que denominamos
¡vida!
El ¿por qué?
¡Tanto sufrimiento y desatino!
Alma
En el marco de la ventana de la habitación
donde la conciencia habita,
se asoman nuevas manchas de moho
salidas de las grietas de antiguas heridas
corroídas por un imperturbable tiempo.
Mientras la hoja de la ventana
se deja llevar a merced del viento,
como una ráfaga de aire
y un golpe seco, se rompe el silencio.
Despierta la mente, se apoya en los sentidos,
unos ojos trémulos ávidos de su luz
parpadean varias veces antes de conseguir abrirse
y un disco incandescente daña sus pupilas.
Instintivamente las pestañas se cierran,
de nuevo la oscuridad lo envuelve todo,
el calor se filtra por los poros de la piel
y una sensación de sedienta agonía
se apodera de un ser adormecido.
Entre grandes espasmos y huecas agonías,
liberada, cual agua presa en un estanque,
el alma se despereza entre escalofríos de placer.
Mientras el quirófano insensible e inerte ve impasible
como otro ser deja su mundana prisión.
donde la conciencia habita,
se asoman nuevas manchas de moho
salidas de las grietas de antiguas heridas
corroídas por un imperturbable tiempo.
Mientras la hoja de la ventana
se deja llevar a merced del viento,
como una ráfaga de aire
y un golpe seco, se rompe el silencio.
Despierta la mente, se apoya en los sentidos,
unos ojos trémulos ávidos de su luz
parpadean varias veces antes de conseguir abrirse
y un disco incandescente daña sus pupilas.
Instintivamente las pestañas se cierran,
de nuevo la oscuridad lo envuelve todo,
el calor se filtra por los poros de la piel
y una sensación de sedienta agonía
se apodera de un ser adormecido.
Entre grandes espasmos y huecas agonías,
liberada, cual agua presa en un estanque,
el alma se despereza entre escalofríos de placer.
Mientras el quirófano insensible e inerte ve impasible
como otro ser deja su mundana prisión.
A deshora
Dulcemente te posaste en la comisura de su boca,
saliendo con paso cauto y sin hacer ruido
del interior de su yo voluble imperfecto,
donde lo inevitable espera adormecido
el desenlace o finito de lo ya sido.
Tiernamente le acunaste en tu frío y estéril seno,
miraste sus cansados ojos sin un ápice de culpa,
te limitaste a cumplir tu cometido, el de siempre.
El que te ata y te mata, te da la vida y te la quita.
Ocaso temporal de todas las cosas.
Escondes en el ahora de cada cual, un posible después
camuflado de alientos e ilusiones venideras,
arropadas de miles de decorados terrenales huecos y fugaces,
que entorpecen los sentidos y enturbian la mente.
Y todos los días se levantará tranquilo, confiado,
para atacar una nueva jornada llena de cotidianeidad.
A sabiendas sin querer darse cuenta que tú estarás allí
en todas las cosas, donde todo lo mundano lo llena
y seguirá soñando sueños de esperanza y hiel.
saliendo con paso cauto y sin hacer ruido
del interior de su yo voluble imperfecto,
donde lo inevitable espera adormecido
el desenlace o finito de lo ya sido.
Tiernamente le acunaste en tu frío y estéril seno,
miraste sus cansados ojos sin un ápice de culpa,
te limitaste a cumplir tu cometido, el de siempre.
El que te ata y te mata, te da la vida y te la quita.
Ocaso temporal de todas las cosas.
Escondes en el ahora de cada cual, un posible después
camuflado de alientos e ilusiones venideras,
arropadas de miles de decorados terrenales huecos y fugaces,
que entorpecen los sentidos y enturbian la mente.
Y todos los días se levantará tranquilo, confiado,
para atacar una nueva jornada llena de cotidianeidad.
A sabiendas sin querer darse cuenta que tú estarás allí
en todas las cosas, donde todo lo mundano lo llena
y seguirá soñando sueños de esperanza y hiel.
miércoles, 15 de octubre de 2008
Laberinto
¡Se esfumó su luz, la oscuridad le envolvió!
A trancas y barrancas se asió a la nada.
En ella nada halló.
Perdió el control, cayó sobre sí.
Se hundió en su yo.
Como polvo que fue.
Humo que el aire disolvió.
Despertó, flotaba en el vacío de toda las cosas.
Gravitaba cual peonza imparable.
Un agujero negro le absorbió hacia lo invisible.
Tragaluz infatigable e incorrupto.
El tiempo colgando de los hilos del ayer, hoy, mañana.
Entre neuronas esparcidas por el infinito cosmos.
En donde la libertad es solo un paso más.
Hacia la esencia de todas las cosas.
Las fuerzas son energías
que fluyen ininterrumpidamente.
Los recuerdos, la llave del baúl de todos los sueños.
¡Se esfumó su luz, la oscuridad le envolvió!
A trancas y barrancas se asió a la nada.
En ella nada halló.
Perdió el control, cayó sobre sí.
Se hundió en su yo.
Como polvo que fue.
Humo que el aire disolvió.
Despertó, flotaba en el vacío de toda las cosas.
Gravitaba cual peonza imparable.
Un agujero negro le absorbió hacia lo invisible.
Tragaluz infatigable e incorrupto.
El tiempo colgando de los hilos del ayer, hoy, mañana.
Entre neuronas esparcidas por el infinito cosmos.
En donde la libertad es solo un paso más.
Hacia la esencia de todas las cosas.
Las fuerzas son energías
que fluyen ininterrumpidamente.
Los recuerdos, la llave del baúl de todos los sueños.
¡Se esfumó su luz, la oscuridad le envolvió!
La búsqueda
Y de los lugares más recónditos del planeta,
con un fervor que raya la locura,
en un eterno, pausado y persistente peregrinar,
miles de incansables viajeros partieron.
Y caminaron al amparo de las estrellas,
entre runas, mitología y magia estancada,
al compás de los gritos del silencio,
tras las huellas de la verdad profetizada.
Y encontraron su sombra, como ausente,
en una grieta de la roca cobijada,
entre sueños prescritos por el tiempo,
a grupas de una era olvidada.
Y en los polvorientos eones de la historia,
entre telarañas tapizadas de colores
enredadas en los secretos de la vida,
la esencia de su ser se despertaba.
con un fervor que raya la locura,
en un eterno, pausado y persistente peregrinar,
miles de incansables viajeros partieron.
Y caminaron al amparo de las estrellas,
entre runas, mitología y magia estancada,
al compás de los gritos del silencio,
tras las huellas de la verdad profetizada.
Y encontraron su sombra, como ausente,
en una grieta de la roca cobijada,
entre sueños prescritos por el tiempo,
a grupas de una era olvidada.
Y en los polvorientos eones de la historia,
entre telarañas tapizadas de colores
enredadas en los secretos de la vida,
la esencia de su ser se despertaba.
martes, 14 de octubre de 2008
Nostalgia del ayer
Se humedecen tus pupilas y cual virginales gotas
cargadas de sentimientos de dolor y placer,
un torrente de lágrimas recorren tus mejillas
sonrosadas y trémulas,
llenas de miles de circunstanciales.
¿Qué importa ya todo aquello?
Si el ayer pasó a ser sencillamente.
Un adverbio de tiempo.
Un puñado de ¿por qué? que dormitan en brazos
de los sarmientos neuronales de los recuerdos.
Un montón de nervios de esa hojarasca yerma
que viaja a expensas de los antojos del viento.
No le arañes intentando clavar tus uñas en él,
para retenerle contigo.
Si la bruma en tu presente nubla la cima de tu futuro,
dejando aflorar en ti tus miedos escondidos.
Busca la brisa que dormita en tu subconsciente puro
y limpia esa barrera que te impide ver la belleza
que encierran las estrellas.
¡Abre bien los ojos, sigue tu camino!
cargadas de sentimientos de dolor y placer,
un torrente de lágrimas recorren tus mejillas
sonrosadas y trémulas,
llenas de miles de circunstanciales.
¿Qué importa ya todo aquello?
Si el ayer pasó a ser sencillamente.
Un adverbio de tiempo.
Un puñado de ¿por qué? que dormitan en brazos
de los sarmientos neuronales de los recuerdos.
Un montón de nervios de esa hojarasca yerma
que viaja a expensas de los antojos del viento.
No le arañes intentando clavar tus uñas en él,
para retenerle contigo.
Si la bruma en tu presente nubla la cima de tu futuro,
dejando aflorar en ti tus miedos escondidos.
Busca la brisa que dormita en tu subconsciente puro
y limpia esa barrera que te impide ver la belleza
que encierran las estrellas.
¡Abre bien los ojos, sigue tu camino!
jueves, 9 de octubre de 2008
¡En un suspiro!
Cuanto dolor, ahogado en su afligido pecho,
en una nada nunca rota por llanto alguno;
pero si herido el corazón de un soplo,
ella que fue una espiga mimada por el sol.
La envidiosa suerte tronchó su talle y partido en dos
quedó en un mortal y sepulcral silencio.
Las promesas y juramentos barridos por el viento.
Los secretos y ensoñaciones congelados en el tiempo.
La que todo lo dio y nada a cambio pidió,
afronta sola en su retiro su árido destino;
ni un suspiro, sus nonatas lágrimas se secaron
en las áridas cuencas de unos ojos en desvarío.
Enclaustrada y encerrada en su guarida vacía.
Lleva en su regazo viejas cartas manuscritas,
todas ellas repletas de bonitas poesías de amor,
hablan de una era desgajada, descompuesta y
desmembrada por el mismo sol que tanto la mimó.
Confundida y atrapada entre dos mundos paralelos,
donde todo se funde y confunde en un banal suspiro,
en esa línea imaginaria, que cual grieta atemporal,
divide lo sido y nunca probado del deseo y lo prohibido.
en una nada nunca rota por llanto alguno;
pero si herido el corazón de un soplo,
ella que fue una espiga mimada por el sol.
La envidiosa suerte tronchó su talle y partido en dos
quedó en un mortal y sepulcral silencio.
Las promesas y juramentos barridos por el viento.
Los secretos y ensoñaciones congelados en el tiempo.
La que todo lo dio y nada a cambio pidió,
afronta sola en su retiro su árido destino;
ni un suspiro, sus nonatas lágrimas se secaron
en las áridas cuencas de unos ojos en desvarío.
Enclaustrada y encerrada en su guarida vacía.
Lleva en su regazo viejas cartas manuscritas,
todas ellas repletas de bonitas poesías de amor,
hablan de una era desgajada, descompuesta y
desmembrada por el mismo sol que tanto la mimó.
Confundida y atrapada entre dos mundos paralelos,
donde todo se funde y confunde en un banal suspiro,
en esa línea imaginaria, que cual grieta atemporal,
divide lo sido y nunca probado del deseo y lo prohibido.
Los amantes
De corazón, papel, barro, piedra.
Forjados en soledades llenas de oscuras y gélidas oquedades,
impregnadas de miles tentaciones repletas de sentimientos,
donde el tiempo es sencillamente un espectador aletargado;
un niño de mirada dulce y sin malicia nunca crecerá.
Con la vista perdida en las infinitas estrellas.
Sueños, caricias o besos nunca compartidos.
Manos frías tendidas al aire, dedos enlazados al vacío.
Con el dolor de la infinita espera que no desespera.
Cuanto amor y cuanto odio compartiendo la misma copa,
absorbiendo los mismos flujos, ilusiones y engaños;
en un mundo irracional, controvertido y vano.
¿Hasta cuando han de doblegarse los cuerpos
y humillarse el alma ante tal cobardía?
¡Para que se rompa la máscara de la tragicomedia
que entorpece y envilece la razón de ser de la vida misma!
Forjados en soledades llenas de oscuras y gélidas oquedades,
impregnadas de miles tentaciones repletas de sentimientos,
donde el tiempo es sencillamente un espectador aletargado;
un niño de mirada dulce y sin malicia nunca crecerá.
Con la vista perdida en las infinitas estrellas.
Sueños, caricias o besos nunca compartidos.
Manos frías tendidas al aire, dedos enlazados al vacío.
Con el dolor de la infinita espera que no desespera.
Cuanto amor y cuanto odio compartiendo la misma copa,
absorbiendo los mismos flujos, ilusiones y engaños;
en un mundo irracional, controvertido y vano.
¿Hasta cuando han de doblegarse los cuerpos
y humillarse el alma ante tal cobardía?
¡Para que se rompa la máscara de la tragicomedia
que entorpece y envilece la razón de ser de la vida misma!
La pasión que perenne nace
Bailan gozosos dos verdes juncos
balanceándose con el viento,
al compás de una melodiosa primavera.
Tal pasión en caricias puesta,
nunca imaginadas cual tarde alguna.
Dedos anudados en tiernos y húmedos agasajos.
Labios que se unen, funden y mezclan
sus virginales flujos de miel.
Senos erectos, endurecidos y desafiantes,
hambrientos de caricias.
Pieles sensuales cubiertas de diminutos manantiales.
Cuerpos entrelazados extasiados, abandonados en manos
de un dulce amor.
Corazones que palpitan en desafiantes ritmos
afrodisíacos.
Sexos que se dilatan y acoplan en desbocados gemidos
de placer.
En un aleteo de mariposa las eternas promesas
son consumidas y olvidadas.
Lo que ayer eran dos seres trenzados
y abandonados al éxtasis del amor,
en un parpadeo de esas mismas furtivas miradas,
son devorados por el tiempo.
Hoy son dos extraños juncos enajenados y erosionados
en manos de un voraz viento
Una tarde de un ayer, hoy, mañana.
Sola en el olvido permanecerá enclaustrada.
balanceándose con el viento,
al compás de una melodiosa primavera.
Tal pasión en caricias puesta,
nunca imaginadas cual tarde alguna.
Dedos anudados en tiernos y húmedos agasajos.
Labios que se unen, funden y mezclan
sus virginales flujos de miel.
Senos erectos, endurecidos y desafiantes,
hambrientos de caricias.
Pieles sensuales cubiertas de diminutos manantiales.
Cuerpos entrelazados extasiados, abandonados en manos
de un dulce amor.
Corazones que palpitan en desafiantes ritmos
afrodisíacos.
Sexos que se dilatan y acoplan en desbocados gemidos
de placer.
En un aleteo de mariposa las eternas promesas
son consumidas y olvidadas.
Lo que ayer eran dos seres trenzados
y abandonados al éxtasis del amor,
en un parpadeo de esas mismas furtivas miradas,
son devorados por el tiempo.
Hoy son dos extraños juncos enajenados y erosionados
en manos de un voraz viento
Una tarde de un ayer, hoy, mañana.
Sola en el olvido permanecerá enclaustrada.
miércoles, 8 de octubre de 2008
¡Qué cara más dura!
¡Qué cara te vendes princesa!
Que envuelta en tu concha miras impasible
como ante ti arrastro mis penas.
¡Qué caro te vendes amor!
Que para tenerte y beber en tu oasis
antes he de morir de dolor.
¡Qué cara te vendes pasión!
Que vienes a mí cuando mi cuerpo
rebosa cansancio y contrición.
¡Qué cara te vendes dulzura!
Que con tu voz pura confundes mis sentidos
y me llenas de dudas.
¡Qué cara te vendes cordura!
Que me atraes hacia ti
con las garras de la locura.
Que envuelta en tu concha miras impasible
como ante ti arrastro mis penas.
¡Qué caro te vendes amor!
Que para tenerte y beber en tu oasis
antes he de morir de dolor.
¡Qué cara te vendes pasión!
Que vienes a mí cuando mi cuerpo
rebosa cansancio y contrición.
¡Qué cara te vendes dulzura!
Que con tu voz pura confundes mis sentidos
y me llenas de dudas.
¡Qué cara te vendes cordura!
Que me atraes hacia ti
con las garras de la locura.
lunes, 6 de octubre de 2008
¡Libertad!
¡Gritas libertad!
Y el eco de tus palabras
se hunden en la ciénaga
de tu inherente existencia.
Andas extraviada con tus pisadas
en la caverna donde la razón
se alojó un día y ahora a deshora,
cubierta de telarañas cargadas
de recuerdos, alucinaciones
y pasajes dispersos, se encuentra.
Cabizbaja, desecada, deshidratada y en desuso,
agotado el jugo que antaño por tus venas corría,
te lames tus heridas;
muriendo un poco más a cada paso que dás.
Y se hace cada vez más fuerte
el hedor que desprendes
a sudor, sangre, rabia y llantos contenidos.
¡Despierta, libérate, lucha!
Atenaza y amordaza a ese capital villano
inhumano e impuro que intenta mantenerte
encerrada en la cárcel donde habitó el miedo
y rompe las cadenas que a él te atan.
Y el eco de tus palabras
se hunden en la ciénaga
de tu inherente existencia.
Andas extraviada con tus pisadas
en la caverna donde la razón
se alojó un día y ahora a deshora,
cubierta de telarañas cargadas
de recuerdos, alucinaciones
y pasajes dispersos, se encuentra.
Cabizbaja, desecada, deshidratada y en desuso,
agotado el jugo que antaño por tus venas corría,
te lames tus heridas;
muriendo un poco más a cada paso que dás.
Y se hace cada vez más fuerte
el hedor que desprendes
a sudor, sangre, rabia y llantos contenidos.
¡Despierta, libérate, lucha!
Atenaza y amordaza a ese capital villano
inhumano e impuro que intenta mantenerte
encerrada en la cárcel donde habitó el miedo
y rompe las cadenas que a él te atan.
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