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jueves, 24 de febrero de 2011

Solo sé que

Fuiste tú, toda tú.
Pero no sabría, ahora mismo, cuando mi cuerpo y mente,
vagan en el entorno taciturno y árido
en el cual han recaído por tu ausencia,
que parte de ti fue la primera en la que se fijaron mis ojos.

Los tuyos tal vez.
Tu cintura esbelta y mágica de rosa rociera.
Tu pelo ondular al viento, emulando la madre tierra.
Esa aureola que te rodea llena de esencia de olores prohibidos.
La majestuosidad, seguridad y arrogancia en tu caminar.
La dulzura de tu voz, cual ruiseñor en primavera.
Ese conjunto de ti misma que te define como mujer.

O tal vez será. 
Que fueron mis sueños llenos de espejismos laberínticos
y pensamientos vedados, los que te encumbraron y dieron a luz.
Y esa primera vez al verte, fuera de mis fantasías,
convertida en un ser real al que poder sentir y enamorar.

¡Solo sé que fuiste tú, toda tú!

martes, 22 de febrero de 2011

Anoche soñé

Que éramos tres,
un radiante y puro amanecer,
y una nueva oportunidad.
¡Tal vez!

El viento me trae, entre jirones de cielo estrellado,
frases y sueños llenos de esperanza y paz;
tres siluetas se recortan en el horizonte, de fondo el mar,
dedos entrecruzados y candorosos unidos van.

ilusiones no natas esperando despertar,
ser liberadas de la cárcel donde habitan,
compañeras inseparables de la soledad y el silencio;
escalofríos de dolor y placer que vienen y van.

El ayer, cual paisaje borroso e inanimado,
colgado en una pared descolorida de mi alma quedó.
El presente no entiende mi autómata forma de actuar
y el futuro espera ansioso hacer esos sueños realidad.




¿Por qué?

Por mucho que los muertos
se afanen en correr y correr,
para esconderse en sus sueños
de hiel y miel.
Nosotros, mortales como ellos,
les alcanzaremos
y seguiremos su mismo sino.

En sus tristes y abstraídas miradas,
infinitos ¿por que?
Tiemblan mis labios marchitos
y ellos con su silencio
ya les han respondido.

Y es que el ¿por qué?
Al final del ¡todo!
Cuando la ¡nada!
Acuchille nuestro sino.

En esas entremedias.
A lo que denominamos.
¡Vida!
El ¿por qué?
¡Tanto sufrimiento y desatino!

domingo, 20 de febrero de 2011

Entresijos

Hacer el amor pagando
no es saber amar,
es como querer atrapar el mar
en un par de calcetines.

En un lugar y tiempo anónimos
dos miradas que se cruza llenas de deseo
y unos escalofríos placenteros recorren
en un frenesí autómata, sus cuerpos.

Pasión fundida a otra pasión,
fuego engarfiado a otro fuego,
dejándose llevar en un febril ritmo
donde se desnuda el morboso libido.

Sin reglas marcadas por la hipocresía,
trabas que intenta imponer la sin razón
de una sociedad decadente y putrefacta.
Lo vivido, grabado hasta en el alma.

¡Vivido queda!