Somos parte de un juego que esta de moda,
piezas que se sustituyen sin perturbar la mirada
del que las mueve,
sobre un ajedrez viejo e inerte
como el tiempo y su figura.
Cobayas de laboratorio estelar,
una jaula azul y marrón,
el cubil de la especie en cuestión
a la que hay que investigar.
Marionetas que se suceden,
hilos que se cortan y empalman,
protagonistas que van y vienen.
Han tenido que pasar años,
ver envejecer el cuerpo en el que habito,
para descubrir que ésta vida se resbala
en el eterno grafito.
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