Jadeaba,
el aire se le escapaba
de entre sus labios
ya marchitos.
Profundas arrugas
surcaban su rostro
y sus ojos
miraban vidriosos
el indeterminado infinito.
se sintió frío y solo,
muy solo;
percibió una soledad gélida
colarse entre sus huesos.
Intentó aferrarse a algo,
su cuerpo no respondía;
al galope pasó su vida
y en su grupa
la Parca venía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario