El tiempo respira
fatiga carnosa.
La niebla es espesa,
la luz se acorta.
El ambiente se llena
de miles sombras.
Las agujas del reloj
a muerte tocan.
En el suelo
un cuerpo yace inmóvil,
sin vida,
envuelto en su sangre.
La violencia marcada
en sus carnes
y en su cara
una interrogante.
Se oyen cascos,
un jinete alejarse.
En su mano brilla el acero
manchado de sangre.
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