Hacia casa me dirijo, cae la noche
y en ti se posan mis pensamientos;
todo mi ser se estremece,
estoy pasando cerca del cementerio.
Mi mente esta llena de recuerdos,
tus miradas, caricias y besos,
que dulcemente en otro tiempo
recorrieron todo mi ser.
Nuestras pequeñas discusiones
que siempre acababan en abrazos y besos;
ahora tú estás en la fría tierra
de ese tétrico camposanto.
Te marchaste cuando la felicidad
se reflejaba en la faz de nuestros rostros,
ilusiones, metas y fantasías;
juventud y vida manaban de ellos.
¿Porqué la cínica e infame muerte
tuvo que llevarte
cuando más unidos
estaban nuestros cuerpos?
Por la noche unido a ti estoy,
en mis sueños
y para mi son la única esperanza
que tengo, a ti, en ellos.
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