Las Ilusiones.
Son barridas por el viento,
cómplice del inescrutable tiempo;
mientras la caprichosa suerte
coquetea con la impasible muerte.
Los Sueños.
En su eterna vigilia,
se retuercen inquietos
entre miedos y dichas,
en su letargo de miel y hiel.
La Esperanza.
Con resignación asumida, afila su lanza,
esperando el trance de un desenlace
del que poco sabe y que duda cabe,
promete dolor, terror y sangre.
El Amor.
Con ojos de estupor
ve como su cálido y acogedor nido,
posada de unos y cárcel de otros,
en campo de batalla es convertido.
El Alma.
Presiente con eterna alegría el fin
de ésta fatua tragicomedia
en la que vive enclaustrada ella
y en silencio prepara sus alas blancas.
¡Todo por fin y al fin!
¡Es devuelto al eterno infinito!
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