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martes, 8 de octubre de 2013

¡Causa y efecto! ¿Destino?

Guardo en mi memoria y en cada poro de mi ser un trozo de tu historia, entrelazada a la mía
y tú seguramente haces lo propio, formando un micro clima, mundo solamente nuestro.
Cuando miro en el espejo de mis recuerdos y vivencias no son completos sin ti,
eres la esencia, la sal y pimienta que les da un sabor y olor únicos e inigualables.

Me atraes lo mismo que a la arena de la playa las olas del mar, sentirlas morir en su pecho
y percibir a su vez las caricias de la espuma penetrar por todos los poros de su propio ser.
Pero lo mismo que las llamas de una hoguera en todo su esplendor, no durará eternamente
y luego en ascuas encendidas para pasar a ser tan solo cenizas que se llevará el viento.

El tiempo sigue absorto y ensimismado en su propia obsesión de controlarlo todo,
sin pararse a pensar en los seres con fecha de caducidad, sus ilusiones y sueños.
Tú me miras, yo te sostengo la mirada, me sonríes, yo me estremezco cual junco
vulnerable expuesto a los avatares que tú tengas para mi escritos en tu cuaderno.

Naciste conmigo y conmigo, cuando se nos acabe éste transito hacia el más allá,
pereceremos ambos dos en éste vagar y deambular, malamente llamado ¡vida!
Lo bueno de todo esto es que cuando yo ya pase al otro lado, perfecto desconocido;
tú ya no podrás controlarme, dejaré esta cárcel para poder realmente ser libre.

Con un ¡Adiós! un ¡Hasta siempre!

Siento que mi pecho aprisiona mis pulmones, el aire se enrancia, espesa,
se hace negro, irrespirable y oscurece todo mi entorno, me desvanezco.
Un hilillo de jugos agrios e in concretos surgen por la comisura de mi boca
resbalan por mis labios y forman un charco de un color indescriptible en el suelo.

Un sudor frío surca mi frente formando infinidad de riachuelos que discurren
en un sin fin de direcciones, géiser surgiendo en erupción por los poros de mi piel.
Convulsiones en atropellada agonía se unen a tan atroz e inesperada situación,
convirtiéndome por unos instantes en una marioneta a manos de ¿quien?

Nada que ver con el concepto, mí propio, de como se funde la vida con la muerte,
en un nudo imposible de deshacer, sabedor de que ya no queda tiempo para nada.
El aroma de las flores, los millones de sonidos de nuestra creadora en constante movimiento,
acariciándonos con el cariño desinteresado de una madre que sabe de dolores y perdidas.

Todas las cosas que nunca te dije, ni los sueños que juntos imaginábamos tan reales,
caricias, dos cuerpos fundidos en un solo ser, sensaciones tan cercanas y alejadas a su vez.
La mente ya no me deja ni un momento para recrearme con nuestras vivencias y recuerdos;
todo se aleja, se difumina y fusiona con la nada, pero no me llevo la maleta vacía.