Llevo buscando el "estado Zen".
Mi olvidadiza memoria perdió la cuenta
y tan solo ha conseguido llegar,
que yo sepa, hasta el noventa y nueve.
Mi olvidadiza memoria perdió la cuenta
y tan solo ha conseguido llegar,
que yo sepa, hasta el noventa y nueve.
Si por alguna casualidad consiguiese llegar a
esa calma interior, paz mental y equilibrio emocional.
¿Será cómo estar, en ese sueño indefinido,
dónde el tiempo tan solo es una ilusión?
Y la mente, caprichosa como ella sola,
dentro de su intrincado circuito neuronal,
mientras tanto me seduce con fantasías, espejismos y utopías;
manteniéndome en una realidad para-lela y para-lelos.
manteniéndome en una realidad para-lela y para-lelos.
¿Qué habrá más allá?
¿Cómo será el "estado Zen más uno"?
¿Acaso estará conspirando con el "Karma"
y a su vez, ambos dos, con la "Energía Cósmica"?
El caso es que, en ese mientras tanto.
Después de tanta parafernalia en agonía.
Lo único que me ha quedado claro es que:
¡Suspiro a suspiro se me va la vida!
¡Suspiro a suspiro se me va la vida!
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