¡He ahí la cuestión!
Como en una cadena, despierto y en sueños.
Un rato, otro rato y de ellos tropecientos.
Luchas contra el tiempo.
No pienses, no sueñes, matan tus ilusiones.
No pidas ni tan siquiera tus derechos.
Sufre cabrón, rómpete los cuernos
y ayuda al capital a disfrutar con tu esfuerzo.
Tu espalda se va cargando de obligaciones,
vejaciones, intolerancia, compromisos.
¡Hay!
¡El dinero!
Corres, tropiezas, caes, te levantas.
La ansiedad, los nervios, el estrés.
Traga, digiere, jódete, adelante.
Y a cada golpe de reloj.
Gotas de sangre y sudor.
Derramadas.
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