Como huellas en la nieve
de un día de diciembre
que poco a poco se funden
y convierten en corriente.
Como hojas caídas
de un árbol cualquiera
y de su fragilidad
el aire se apodera.
Como susurros en la noche
que fueron frases enteras
y desgajadas por el viento
en un sin sentido quedan.
Como miles y miles
de pensamientos voraces,
que se entrecruzan y mezclan
y no van a ninguna parte.
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