de espinas y hiel,
quedo aletargado en el gélido y húmedo céfiro.
El subconsciente despierta entre neuronas
adormecidas,
fustiga incesante con imágenes y hechos atroces.
Encontrados dondequiera.
Que un corazón golpee, con angustia claustrofóbica,
tras las rejas que lo mantienen prisionero.
Que las frustraciones rompan las manecillas del tiempo,
entre ilusiones y sueños prohibidos.
Que cada ocaso alargue sus lúgubres sombras
hacia las zarpas de la inefable oscuridad.
Que los aullidos y lamentos de seres inocentes
sean apagados por un capital embrutecido e inhumano.
Que todo sujeto pierda su condición de individuo libre,
atrapado en las garras de un mundo corrupto y cruel.
Que crezcan los musgos sobre el caparazón viscoso
de cadáveres de seres inocentes anónimos torturados y martirizados.
Mi alma se despoja del lastre de mi humillado cuerpo,
corre libre saltando entre eternos infinitos.
atrapado en las garras de un mundo corrupto y cruel.
Que crezcan los musgos sobre el caparazón viscoso
de cadáveres de seres inocentes anónimos torturados y martirizados.
Mi alma se despoja del lastre de mi humillado cuerpo,
corre libre saltando entre eternos infinitos.
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