Con el rostro pálido, erosionado e impreciso,
sigues tú, impasible figura, velando su lecho.
Leal e imperturbable ante las vicisitudes del tiempo.
Ojos sin parpados, fijos y expectantes hacia la nada.
Con el cuerpo encorvado, rodilla en tierra,
vigilas en eterna y tranquila espera.
Enterrada en el olvido de lo mundano quedó su vida.
Ayer, hoy , mañana, susurros que son silencios.
Con tu traje de granito enlutada dejas que pase lo ya escrito.
Se suceden las estaciones bulliciosas e imperfectas.
La vida sigue su alocada carrera nadando entre la nada.
Un cuervo pasa ligero, esparciendo en tu cabeza su estiércol.
Con el corazón encerrado en la vieja piedra.
Las manos engarrotadas por falta de movimiento.
Loa pies descalzos, rígidos y fríos besando el húmedo suelo.
Rasgos marcados, a base de escape y cincel, similares a tu señor.
Queda tú con él, rígida forma distante y gélida.
En su morada, el durmiente, sueños de vinagre y hiel.
Mientras la tarde se deshace entre olores diversos.
Yo expectante espectador etéreo, os dejo, cambio de aires.
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lunes, 19 de septiembre de 2011
Duendecillo
Se acerca corriendo
un duendecillo por una senda,
la luna lo mira curiosa,
¡qué prisa lleva!
En una mano una manzana,
en la otra una flor.
El silencio corta la sangre
de sus venas
y mirando a su alrededor
siente que de él,
las sombras se apoderan.
Al rato la fatiga llega,
su corazón late deprisa,
un sudor frío en sus sienes se congela;
el miedo como compañero,
la Parca agazapada espera.
Bajo la luna brilla el metal,
en su costado la sangre brotar
de una cuchillada traicionera.
Todo le da vueltas,
cae inerte en la vereda.
un duendecillo por una senda,
la luna lo mira curiosa,
¡qué prisa lleva!
En una mano una manzana,
en la otra una flor.
El silencio corta la sangre
de sus venas
y mirando a su alrededor
siente que de él,
las sombras se apoderan.
Al rato la fatiga llega,
su corazón late deprisa,
un sudor frío en sus sienes se congela;
el miedo como compañero,
la Parca agazapada espera.
Bajo la luna brilla el metal,
en su costado la sangre brotar
de una cuchillada traicionera.
Todo le da vueltas,
cae inerte en la vereda.
Muerte de un ruiseñor
En el calor del asfalto
te encontré,
desvalido y moribundo,
cruzaban los treinta grados,
pleno mes de julio.
La incertidumbre me cegó
y a un árbol encomendé tu destino.
Ayer pasé por allí
y al acercarme comprendí
el error cometido.
Tu cuerpo estaba inerte,
mi corazón quedó partido.
El ayer, ¿por qué fue ayer?
El hoy, ¿por qué no ha sido?
El mañana, ¿qué será?
¡Designios del destino!
te encontré,
desvalido y moribundo,
cruzaban los treinta grados,
pleno mes de julio.
La incertidumbre me cegó
y a un árbol encomendé tu destino.
Ayer pasé por allí
y al acercarme comprendí
el error cometido.
Tu cuerpo estaba inerte,
mi corazón quedó partido.
El ayer, ¿por qué fue ayer?
El hoy, ¿por qué no ha sido?
El mañana, ¿qué será?
¡Designios del destino!
La vieja barca y su pesar
Atardece el en mar,
el viejo disco rojo incandescente
se ve en el horizonte zozobrar,
bajo una tarde gris ambulante.
De su mirada inocua y vacía
se escapa una interrogante,
una lágrima rebelde nacida en la lejanía,
resbala rota hacia un mar arrogante.
En el interior de su caparazón
corroído, cansado y humillado,
yace inerte, quebrado el corazón,
el timonel, su compañero amado.
Esa risa de niña enamorada,
la gracia con que volaba sobre el mar
bajo la protección de aquella tez tostada.
¿Dónde ha ido todo a parar?
el viejo disco rojo incandescente
se ve en el horizonte zozobrar,
bajo una tarde gris ambulante.
De su mirada inocua y vacía
se escapa una interrogante,
una lágrima rebelde nacida en la lejanía,
resbala rota hacia un mar arrogante.
En el interior de su caparazón
corroído, cansado y humillado,
yace inerte, quebrado el corazón,
el timonel, su compañero amado.
Esa risa de niña enamorada,
la gracia con que volaba sobre el mar
bajo la protección de aquella tez tostada.
¿Dónde ha ido todo a parar?
Juntos hasta... Y después de...
Tras la ventana
ausente de cristales
se cuela el viento a raudales.
El aire sopla frío entre los árboles,
heladas caen las hojas
en las fauces invisibles
de la noche rota.
En el hueco inactivo
de la chimenea apagada,
se filtran voraces
las garras de la inapelable muerte.
Un par de ancianos
al pie de un brasero,
sonrisas en los labios
plagadas de recuerdos.
Un zarpazo gélido y silencioso,
cual amargo escalofrío,
recorre sus cuerpos
indefensos, yertos, consumidos.
ausente de cristales
se cuela el viento a raudales.
El aire sopla frío entre los árboles,
heladas caen las hojas
en las fauces invisibles
de la noche rota.
En el hueco inactivo
de la chimenea apagada,
se filtran voraces
las garras de la inapelable muerte.
Un par de ancianos
al pie de un brasero,
sonrisas en los labios
plagadas de recuerdos.
Un zarpazo gélido y silencioso,
cual amargo escalofrío,
recorre sus cuerpos
indefensos, yertos, consumidos.
Dijo
¿Qué es qué?
¿Cómo?
¿Cuándo?
Ni ¿Qué? Ni ¿Cómo? Ni ¿Cuándo?
Para que éste mundo sea una jauría
no falta tanto.
¿Qué? ¡Se está muriendo!
¿Cómo? ¡Qué ya está muerto!
¿Cuándo? ¡Ya se está pudriendo!
¡Muriendo! ¡Muerto! ¡Pudriendo!
¡El caso es que a nosotros
ya nos va quedando menos!
¿Cómo?
¿Cuándo?
Ni ¿Qué? Ni ¿Cómo? Ni ¿Cuándo?
Para que éste mundo sea una jauría
no falta tanto.
¿Qué? ¡Se está muriendo!
¿Cómo? ¡Qué ya está muerto!
¿Cuándo? ¡Ya se está pudriendo!
¡Muriendo! ¡Muerto! ¡Pudriendo!
¡El caso es que a nosotros
ya nos va quedando menos!
A ti, no nacido
Proyecto escalonado
en la aventura de la vida.
Que los astros,
en el cielo alineados,
se disputan el marcar
tus directrices día a día.
Que no sabes
lo que del exterior se te avecina
y duermes tranquilo
dentro de esa placenta protegido.
Que hiciste enamorarme
aún más de ella,
ese ser que te cobija.
Quiero decirte
que entre ella y yo
seremos tus protectores
en el camino que tú elijas.
en la aventura de la vida.
Que los astros,
en el cielo alineados,
se disputan el marcar
tus directrices día a día.
Que no sabes
lo que del exterior se te avecina
y duermes tranquilo
dentro de esa placenta protegido.
Que hiciste enamorarme
aún más de ella,
ese ser que te cobija.
Quiero decirte
que entre ella y yo
seremos tus protectores
en el camino que tú elijas.
viernes, 16 de septiembre de 2011
Y porqué no
Cautivo yo quedé,
encerrado en ésta celda de papel,
donde los barrotes son versos encendidos
arrancados del corazón de nuestro querer.
Quise volar hacia ti.
Buscarte en tu morada de incertidumbres.
Hoy he intentado entrar dentro de ti,
sin tocarte, mirarte, olerte,
simplemente dentro de ti.
He sentido todo tu mundo vagando dentro de mi,
sin ataduras, obstáculos, miedos.
Sencillamente dentro de mi.
Aunque estés lejos, mi entorno está lleno de tus recuerdos.
Los gestos, una sonrisa encendida, esa llama perenne, tú.
Por teléfono al oír brotar las palabras,
te delatan, tu ausencia las marca.
Se me estremece el alma, nota tu falta,
tu no estar cerca, tu voz lejana.
encerrado en ésta celda de papel,
donde los barrotes son versos encendidos
arrancados del corazón de nuestro querer.
Quise volar hacia ti.
Buscarte en tu morada de incertidumbres.
Hoy he intentado entrar dentro de ti,
sin tocarte, mirarte, olerte,
simplemente dentro de ti.
He sentido todo tu mundo vagando dentro de mi,
sin ataduras, obstáculos, miedos.
Sencillamente dentro de mi.
Aunque estés lejos, mi entorno está lleno de tus recuerdos.
Los gestos, una sonrisa encendida, esa llama perenne, tú.
Por teléfono al oír brotar las palabras,
te delatan, tu ausencia las marca.
Se me estremece el alma, nota tu falta,
tu no estar cerca, tu voz lejana.
Cuantas veces he querido estar solo,
a solas con mi soledad, sin ti,
llanamente mis inquietudes neuróticas y yo.
Loco imperfecto e irracional, a veces, tantas veces.
Que versátil, inconstante y absurdo me siento.
¡A veces, tantas veces!
Nosotros, tristes y volubles muñecos de paja nos dejamos zarandear.
Entre penumbras y sombras, cuchicheos, dentelladas que el aire aborta.
Malos entendidos y desplantes que el interior desgarran.
Inquietudes, deseos e ilusiones que son arrojados por la borda.
Se miraron en silencio, largo rato, se fusionaron sus mentes,
e instintivamente alargaron sus manos en el aire.
Se rozaron.
Sus dedos se buscaron y entrelazaron,
dolor, placer y llantos contenidos.
Y sin mirar atrás, a donde o a quien,
dejaron todos los malos momentos y recuerdos,
fueron creando el futuro de sus sueños.
a solas con mi soledad, sin ti,
llanamente mis inquietudes neuróticas y yo.
Loco imperfecto e irracional, a veces, tantas veces.
Que versátil, inconstante y absurdo me siento.
¡A veces, tantas veces!
Nosotros, tristes y volubles muñecos de paja nos dejamos zarandear.
Entre penumbras y sombras, cuchicheos, dentelladas que el aire aborta.
Malos entendidos y desplantes que el interior desgarran.
Inquietudes, deseos e ilusiones que son arrojados por la borda.
Se miraron en silencio, largo rato, se fusionaron sus mentes,
e instintivamente alargaron sus manos en el aire.
Se rozaron.
Sus dedos se buscaron y entrelazaron,
dolor, placer y llantos contenidos.
Y sin mirar atrás, a donde o a quien,
dejaron todos los malos momentos y recuerdos,
fueron creando el futuro de sus sueños.
A ti he venido
A decirte que te quiero
y seas paciente con éste pobre diablo,
para el cual escudarse en las dudas
es su actuar cotidiano, que a veces ni el mismo entiende.
A pedirte la razón y el entendimiento,
el amanecer vestido de rocío y perfume floreado,
la alegría y la sonrisa nuestro pan de cada día;
en la noche tus caricias y besos sean las estrellas de nuestro reino.
A robarte de nuevo el corazón si fuera necesario,
un suspiro de tus labios entreabiertos,
una mirada extasiada en profundo sentimiento,
ese conjuro de pensamientos que arropen mi cuerpo.
A sentir tus mismos sueños y sentimientos,
participar en todos tus anhelos,
ser cómplice de tus miedos;
dos cuerpos fundidos en un solo aliento.
A llevarte al país del hacedor de los sueños,
laberinto de pasiones y deseos,
donde el llanto y el sufrimiento son historia olvidada,
el tiempo una mera alusión vocálica.
y seas paciente con éste pobre diablo,
para el cual escudarse en las dudas
es su actuar cotidiano, que a veces ni el mismo entiende.
A pedirte la razón y el entendimiento,
el amanecer vestido de rocío y perfume floreado,
la alegría y la sonrisa nuestro pan de cada día;
en la noche tus caricias y besos sean las estrellas de nuestro reino.
A robarte de nuevo el corazón si fuera necesario,
un suspiro de tus labios entreabiertos,
una mirada extasiada en profundo sentimiento,
ese conjuro de pensamientos que arropen mi cuerpo.
A sentir tus mismos sueños y sentimientos,
participar en todos tus anhelos,
ser cómplice de tus miedos;
dos cuerpos fundidos en un solo aliento.
A llevarte al país del hacedor de los sueños,
laberinto de pasiones y deseos,
donde el llanto y el sufrimiento son historia olvidada,
el tiempo una mera alusión vocálica.
Simplemente ella
Me dijo el eco de su voz
que ella nunca más sería mía;
su sentir, sus pensamientos, su aliento
y esos sus besos de oro y miel.
Estoy en la eterna encrucijada,
cuando la duda despierta
para avivar la herida,
con la incertidumbre de ese mañana.
Borrosas nubes se precipitan
en el desfiladero del tiempo
y entre sus manos llevan ese mudo amor
cómplice de la soledad y el silencio.
Me bastaba con tenerla en mi mente
para no sentirla ausente,
ahora ya no me sirven esas tretas
para retenerla cerca.
que ella nunca más sería mía;
su sentir, sus pensamientos, su aliento
y esos sus besos de oro y miel.
Estoy en la eterna encrucijada,
cuando la duda despierta
para avivar la herida,
con la incertidumbre de ese mañana.
Borrosas nubes se precipitan
en el desfiladero del tiempo
y entre sus manos llevan ese mudo amor
cómplice de la soledad y el silencio.
Me bastaba con tenerla en mi mente
para no sentirla ausente,
ahora ya no me sirven esas tretas
para retenerla cerca.
Sin ti soy
Páramo gélido y solitario,
envuelto en una asfixiante bruma;
sin estaciones ni encantos,
animales, flores, pájaros y cantos.
Navegante sin rumbo
que va dando tumbos,
sin horizonte cierto
para llegar a buen puerto.
Palabra suelta
con identidad incierta,
que sola no acierta
a saber cual es su delta.
Cuerpo rígido e inerte,
fusión vida y muerte,
sin un ápice de sensibilidad
y cautivo de su soledad.
envuelto en una asfixiante bruma;
sin estaciones ni encantos,
animales, flores, pájaros y cantos.
Navegante sin rumbo
que va dando tumbos,
sin horizonte cierto
para llegar a buen puerto.
Palabra suelta
con identidad incierta,
que sola no acierta
a saber cual es su delta.
Cuerpo rígido e inerte,
fusión vida y muerte,
sin un ápice de sensibilidad
y cautivo de su soledad.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Amanece
Otro día roto.
Por la ausencia de tus ojos,
el perfume de tu ser
rociado en mi lecho.
Los caracoles de tu pelo
acariciando mi pecho
y tu cuerpo de sirena
descansando entre mis piernas.
La rutina me deshoja,
a mi mente alborota
y yo sigo caminando
cual ser autómata y enajenado.
En un mundo sin tu amor,
gélido, árido y oscuro;
lleno de tus recuerdos
y dominado por tu ausencia.
Por la ausencia de tus ojos,
el perfume de tu ser
rociado en mi lecho.
Los caracoles de tu pelo
acariciando mi pecho
y tu cuerpo de sirena
descansando entre mis piernas.
La rutina me deshoja,
a mi mente alborota
y yo sigo caminando
cual ser autómata y enajenado.
En un mundo sin tu amor,
gélido, árido y oscuro;
lleno de tus recuerdos
y dominado por tu ausencia.
¡A ti mujer!
Que has hecho palpitar con fuerza,
tras la coraza de mi pecho,
a un corazón ardiente y sediento
de caricias, fantasías y sueños,
dando rienda suelta a todos ellos.
Que de puntillas sobre la aurora,
esperando el alba, me desgarrabas
las entrañas penetrando hasta mi alma
con la grandeza de tu propio ser.
Que entre el susurrar de tu aliento,
en el caminar de cada día
sugestionabas con tus hechizos de esperanza
a mi mente y cuerpo.
Que diste sentido a mi vida, entraste en mi casa
deshojando en el aire la flor de tu perfume,
de tus entrañas arrancaste parte de ti
y me ofreciste su fruto, un retoño.
¡Quisiera preguntarte!
Que después del todo,
en la nada donde habite mi alma,
en esa, alguna parte.
¿Si tú vendrás a visitarme?
tras la coraza de mi pecho,
a un corazón ardiente y sediento
de caricias, fantasías y sueños,
dando rienda suelta a todos ellos.
Que de puntillas sobre la aurora,
esperando el alba, me desgarrabas
las entrañas penetrando hasta mi alma
con la grandeza de tu propio ser.
Que entre el susurrar de tu aliento,
en el caminar de cada día
sugestionabas con tus hechizos de esperanza
a mi mente y cuerpo.
Que diste sentido a mi vida, entraste en mi casa
deshojando en el aire la flor de tu perfume,
de tus entrañas arrancaste parte de ti
y me ofreciste su fruto, un retoño.
¡Quisiera preguntarte!
Que después del todo,
en la nada donde habite mi alma,
en esa, alguna parte.
¿Si tú vendrás a visitarme?
Inevitablemente
Cual conjunto de imposibles tú y yo,
yo y tú e inevitablemente los dos solos.
Socios, groseros, inadaptados e imperfectos,
retratos inacabados e incompletos de una época, un momento.
Absortos en nosotros mismos,
camuflados en un Dédalo de interrogantes y dudas,
mientras el mar de lo cotidiano y mundano nos fustiga
con sus embravecidas olas, rompiendo su furia
en nuestros castigados, erosionados y cansados cuerpos.
Chussssss... ...¡Silencio...!
¡No rompáis el encanto del momento!
En el exterior la lluvia todo lo limpia
con su manto protector y fresco.
En sus gotas transparentes y cristalinas,
en cada una de ellas nosotros dos reflejados
viéndonos tú y yo solos arropados por el silencio.
Que hermoso es el saberse siempre acompañado
en cada momento, en la soledad más profunda.
Dentro del laberinto neuronal donde nos movemos
siempre seremos uno, aunque de los dos sean los recuerdos.
yo y tú e inevitablemente los dos solos.
Socios, groseros, inadaptados e imperfectos,
retratos inacabados e incompletos de una época, un momento.
Absortos en nosotros mismos,
camuflados en un Dédalo de interrogantes y dudas,
mientras el mar de lo cotidiano y mundano nos fustiga
con sus embravecidas olas, rompiendo su furia
en nuestros castigados, erosionados y cansados cuerpos.
Chussssss... ...¡Silencio...!
¡No rompáis el encanto del momento!
En el exterior la lluvia todo lo limpia
con su manto protector y fresco.
En sus gotas transparentes y cristalinas,
en cada una de ellas nosotros dos reflejados
viéndonos tú y yo solos arropados por el silencio.
Que hermoso es el saberse siempre acompañado
en cada momento, en la soledad más profunda.
Dentro del laberinto neuronal donde nos movemos
siempre seremos uno, aunque de los dos sean los recuerdos.
Esperas
Te sientes irrealizada,
con ansia de libertad
y esperas.
Buscas tu identidad incierta
en el sueño de tus ¿por qué?
y esperas.
Percibes cierta ansiedad
dentro de tu propia seguridad
y esperas.
Adviertes en tu propia mente
que el tiempo todo lo controla
y esperas.
Acortas la distancia que separa
la cordura de la locura
y esperas.
Es el reflejo de mi propia realidad,
te miro, me miras, espero
y esperas.
con ansia de libertad
y esperas.
Buscas tu identidad incierta
en el sueño de tus ¿por qué?
y esperas.
Percibes cierta ansiedad
dentro de tu propia seguridad
y esperas.
Adviertes en tu propia mente
que el tiempo todo lo controla
y esperas.
Acortas la distancia que separa
la cordura de la locura
y esperas.
Es el reflejo de mi propia realidad,
te miro, me miras, espero
y esperas.
Temores
Si sientes.
Que tu cuerpo se transforma
y poco a poco abre paso
a otro ser que se forma.
Que tu vida toma un giro inesperado
y en tu mundo se desvanecen
sueños e ilusiones ya adquiridas.
Que los nervios te traicionan
y el sueño no apacigua
el desasosiego y desespero en tu persona.
Que todo esto te desborda,
el miedo a lo nuevo tu mente alborota
y las contradicciones en tu cerebro se amontonan.
Piensa.
Que a tu lado hay una espalda que te apoya
y esperando esta que le compartas
parte de la carga que soportas.
Que tu cuerpo se transforma
y poco a poco abre paso
a otro ser que se forma.
Que tu vida toma un giro inesperado
y en tu mundo se desvanecen
sueños e ilusiones ya adquiridas.
Que los nervios te traicionan
y el sueño no apacigua
el desasosiego y desespero en tu persona.
Que todo esto te desborda,
el miedo a lo nuevo tu mente alborota
y las contradicciones en tu cerebro se amontonan.
Piensa.
Que a tu lado hay una espalda que te apoya
y esperando esta que le compartas
parte de la carga que soportas.
Quisiera ser
Pensamiento.
Para habitar en tu mente,
viajar por su Dédalo neuronal
y hacer de ti y en ti mi universo.
Aire.
Para ceñirme a tu cuerpo,
penetrar por tu nariz
y salir envuelto en tu aliento.
Rocío.
Para acariciarte cada amanecer
con las lágrimas
de mi querer.
Mar.
Para atraer tu mirar
y convertido en ola después
caer rendido a tus pies.
Para habitar en tu mente,
viajar por su Dédalo neuronal
y hacer de ti y en ti mi universo.
Aire.
Para ceñirme a tu cuerpo,
penetrar por tu nariz
y salir envuelto en tu aliento.
Rocío.
Para acariciarte cada amanecer
con las lágrimas
de mi querer.
Mar.
Para atraer tu mirar
y convertido en ola después
caer rendido a tus pies.
Madrid y tú
¡Madrid, Madrid!
Retienes, en el rosal de tu seno,
la más hermosa flor
del universo entero.
Me oprime el tiempo,
exhausto vuelvo a mi agujero,
atrás queda la mujer
de mis desvelos.
Y de nuevo cautivo soy
de la soledad, el silencio
y esos sueños agridulces
que tanto anhelo y a su vez temo.
¡Madrid, Madrid!
Que triste me siento
cuando de ti me alejo.
Retienes, en el rosal de tu seno,
la más hermosa flor
del universo entero.
Me oprime el tiempo,
exhausto vuelvo a mi agujero,
atrás queda la mujer
de mis desvelos.
Y de nuevo cautivo soy
de la soledad, el silencio
y esos sueños agridulces
que tanto anhelo y a su vez temo.
¡Madrid, Madrid!
Que triste me siento
cuando de ti me alejo.
Alas de mariposa
Eres como la primavera,
hermosa, altiva e inquieta;
todo resplandece cuando pasa
y se marchita cuando se aleja.
Hay primavera en mi vida,
en mi corazón hay primavera.
Sueña, salta, ríe.
Y a veces se despierta
y se pregunta inquieto.
¿Todavía es primavera ?
Dile que si Pilar,
que siempre será primavera.
¡Por que tú eres su primavera !
hermosa, altiva e inquieta;
todo resplandece cuando pasa
y se marchita cuando se aleja.
Hay primavera en mi vida,
en mi corazón hay primavera.
Sueña, salta, ríe.
Y a veces se despierta
y se pregunta inquieto.
¿Todavía es primavera ?
Dile que si Pilar,
que siempre será primavera.
¡Por que tú eres su primavera !
Pilar
Bonito nombre de mujer,
piel con sabor a miel,
olor a jazmín y rosas de abril.
Cadenas que aprietan
y no duelen nada,
fuego que quema
sin hacer llaga.
Pisadas que manchan aceras mojadas,
la lluvia caer, dos cuerpos que pasan
sin prisa aparente,
el tiempo los mata.
Un ¡Hola! y un ¡Adiós!
Un instante los separa
y con rabia impotente
se alejan sus miradas.
piel con sabor a miel,
olor a jazmín y rosas de abril.
Cadenas que aprietan
y no duelen nada,
fuego que quema
sin hacer llaga.
Pisadas que manchan aceras mojadas,
la lluvia caer, dos cuerpos que pasan
sin prisa aparente,
el tiempo los mata.
Un ¡Hola! y un ¡Adiós!
Un instante los separa
y con rabia impotente
se alejan sus miradas.
Enamorarse
Dicen que el amor es ciego,
se preguntan.
¿Si yo te quiero?
Diles que por un beso tuyo.
Le robo.
Tiempo al tiempo.
El rocío a la mañana.
El aroma a la flor.
Al viento su frescura.
La espuma de su oleaje al mar.
A la luna un suspiro.
Un destello al sol.
A las estrellas su fulgor.
Al ocaso su belleza.
¡Qué no haría yo!
¡Por vivir en tu seno!
se preguntan.
¿Si yo te quiero?
Diles que por un beso tuyo.
Le robo.
Tiempo al tiempo.
El rocío a la mañana.
El aroma a la flor.
Al viento su frescura.
La espuma de su oleaje al mar.
A la luna un suspiro.
Un destello al sol.
A las estrellas su fulgor.
Al ocaso su belleza.
¡Qué no haría yo!
¡Por vivir en tu seno!
Golondrina
Dicen que los sueños
son solo eso,
cosas que se sienten,
pasan con el tiempo
y luego se olvidan.
Yo soñé un buen día
que una hermosa ave
en mi balcón se posaría
y una savia nueva y pura
por mis venas correría.
Qué será, qué no sería,
alucinación, sueño o fantasía;
que en mi corazón hizo su nido
y ahora.
¡Forma parte de mi vida!
son solo eso,
cosas que se sienten,
pasan con el tiempo
y luego se olvidan.
Yo soñé un buen día
que una hermosa ave
en mi balcón se posaría
y una savia nueva y pura
por mis venas correría.
Qué será, qué no sería,
alucinación, sueño o fantasía;
que en mi corazón hizo su nido
y ahora.
¡Forma parte de mi vida!
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