Qué difícil
querer ser poeta,
cuando una gota de sangre
dejaste en cada letra.
Un cruce de miradas,
una sonrisa en los labios,
alimentaban ese mundo
por el cual diste tanto.
Qué difícil
luchar contra el tiempo,
ahora ya nada queda,
ya no corre sangre por tus venas.
Qué difícil
es seguir viviendo,
cuando hasta la misma muerte
de ti se está riendo.
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