En el decrépito y abandonado desván,
en su mudo y arcaico retiro
rumia su soledad un viejo piano
las llamas de los fuegos del ayer.
¿Dónde están aquellos susurros del aire
que le robaban las melodías
y las escondían en los baúles
junto a historias deshojadas
de duendes, hadas, caballeros,
princesas y brujas enmascaradas?
Cubiertas de polvo y telas de araña
duermen el sueño del olvido
las teclas del viejo piano,
retorcidas y desmembradas.
Cada melodía es una historia.
Cada historia los sueños de una vida.
Cada vida, en el tiempo, un leve suspiro.
Cada suspiro un sutil aleteo.
Mariposas que van y vienen.
Notas musicales que se mezclan y elevan
en la engañosa bruma, buscando su ritmo,
sonidos que se pierden en el infinito.
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