¡Sí! Es verdad que a veces pienso
que el valor no lo miden las palabras
ni el llanto de éste cuerpo descompuesto,
cuando el hecho adquiere poder e independencia.
Cada cosa tiene un cómo,
un cuándo y un porqué.
Rebobinando la película
intentamos dar marcha atrás,
pero el acontecimiento ya es pasado,
la causa y efecto ya han sido.
Dentro de la ruleta de aciertos y errores,
un sin fin de combinaciones.
Al final, el sistema se desborda
dejando paso a lo irracional;
hacen aparición el caos y sus secuaces,
el desorden se apodera de la situación.
Dando el hecho como algo concluido,
revolviendo en el estiércol de la vida
que se esconde en las entrañas del individuo,
encontramos el origen del conflicto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario