Cada yo, somos un uno.
Cada uno, parte de un paisaje.
Cada paisaje, hojas de un libro.
Cada libro, la historia de una vida.
Cada vida, el retrato de unos sueños.
Cada sueño, piezas de un rompecabezas.
El rompecabezas, el mar del infinito
sobre el que el tiempo dormita
aferrado al sino del olvido.
El barco que se divisa a lo lejos
y navega a la deriva,
es el reflejo de una ilusión
que junto con su carga aparece y desaparece,
en una lucha taciturna y desigual
que en el puerto de partida selló su final.
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jueves, 29 de enero de 2009
Refrexión
Si te dicen que.
¡Sí! Rompí la membrana del iris
que cubre las pupilas consumidas
del complejo de mis ojos,
para mirar hacia adentro.
Ahora siento que lo que he vivido
ya no sirve para nada,
como no sirvió para la tierra estéril
aquél copioso aguacero.
Entiendo que a veces
lo que vemos no nos llene,
imágenes que pasan vacías
como páginas descompuestas en el tiempo.
Recupero la razón al no comprender
ese oleaje de seres que se abaten moribundos,
sobre éste antro de mundo en llaga viva,
obsesionados en hacer de él. ¡Un absurdo!
¡Sí! Rompí la membrana del iris
que cubre las pupilas consumidas
del complejo de mis ojos,
para mirar hacia adentro.
Ahora siento que lo que he vivido
ya no sirve para nada,
como no sirvió para la tierra estéril
aquél copioso aguacero.
Entiendo que a veces
lo que vemos no nos llene,
imágenes que pasan vacías
como páginas descompuestas en el tiempo.
Recupero la razón al no comprender
ese oleaje de seres que se abaten moribundos,
sobre éste antro de mundo en llaga viva,
obsesionados en hacer de él. ¡Un absurdo!
sábado, 24 de enero de 2009
Fusiones reflejas
¿Serán las copas de los árboles
silenciosos y consumados espectadores?
En un claro del bosque aterrizarán
cual dioses supremos e intocables,
otearan con sigilo y en silencio
el terreno y a quien lo habita.
Se llevarán buena muestra de lo ajeno
con la ligereza que requiere la visita.
Subirán sigilosos hacia los astros.
¿Qué? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Nosotros! ¿Qué pasa con nosotros?
¿Ellos y nosotros, un mismo cuerpo?
Miro de reojo a un viandante
que a su vez me retiene la mirada,
no noto nada que le delate;
agito la cabeza, menudo disparate.
Una voz interior me recrimina.
Sigo adelante como un autómata,
la situación se hace sofocante y contamina.
¿Yo soy yo?
silenciosos y consumados espectadores?
En un claro del bosque aterrizarán
cual dioses supremos e intocables,
otearan con sigilo y en silencio
el terreno y a quien lo habita.
Se llevarán buena muestra de lo ajeno
con la ligereza que requiere la visita.
Subirán sigilosos hacia los astros.
¿Qué? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Nosotros! ¿Qué pasa con nosotros?
¿Ellos y nosotros, un mismo cuerpo?
Miro de reojo a un viandante
que a su vez me retiene la mirada,
no noto nada que le delate;
agito la cabeza, menudo disparate.
Una voz interior me recrimina.
Sigo adelante como un autómata,
la situación se hace sofocante y contamina.
¿Yo soy yo?
¿O el barco de un pirata a la deriva?
Pasaje
Parece que fue ayer,
oír brotar de las gargantas las palabras,
como olas bravías que rompen
contra el acantilado imperturbable.
Las canas se amontonan
en los cueros cabelludos,
mientras en las sienes
surcos profundos retienen
el sudor que se congela.
La escarcha que se forma desdibuja,
cual espejo cóncavo o convexo equivocado,
pasiones y nostalgias que claudican
y nunca llegaron a saber.
Si en el firmamento lo que hay son estrellas
o lágrimas de almas en pena
que al despojarse de éste cuerpo terrenal,
dejaron mucho por hacer.
El viento las recibe y las devora,
cual pasajero libre de equipaje,
sin destino fijo determinado
ni horizonte que las guíe en su peregrinaje.
oír brotar de las gargantas las palabras,
como olas bravías que rompen
contra el acantilado imperturbable.
Las canas se amontonan
en los cueros cabelludos,
mientras en las sienes
surcos profundos retienen
el sudor que se congela.
La escarcha que se forma desdibuja,
cual espejo cóncavo o convexo equivocado,
pasiones y nostalgias que claudican
y nunca llegaron a saber.
Si en el firmamento lo que hay son estrellas
o lágrimas de almas en pena
que al despojarse de éste cuerpo terrenal,
dejaron mucho por hacer.
El viento las recibe y las devora,
cual pasajero libre de equipaje,
sin destino fijo determinado
ni horizonte que las guíe en su peregrinaje.
lunes, 19 de enero de 2009
Amargores desatados
Se dice pronto herido pecho,
pero la hiel derramada
en la alborada de la almohada
de mi lecho helado y estrecho.
Queda petrificada, cual laberinto
formado por miles de cristales diminutos,
controvertidos, execrados y abruptos,
en la fricción de éste insaciable viento.
Río agridulce en continuo peregrinaje,
llanto producido al contacto de la roca,
madre de tu derrota y mi desencaje.
Levita la luna en la noche oscura,
entre susurros del lenguaje de tu boca,
jerga ociosa y ruinosa de nuestra ventura.
pero la hiel derramada
en la alborada de la almohada
de mi lecho helado y estrecho.
Queda petrificada, cual laberinto
formado por miles de cristales diminutos,
controvertidos, execrados y abruptos,
en la fricción de éste insaciable viento.
Río agridulce en continuo peregrinaje,
llanto producido al contacto de la roca,
madre de tu derrota y mi desencaje.
Levita la luna en la noche oscura,
entre susurros del lenguaje de tu boca,
jerga ociosa y ruinosa de nuestra ventura.
Bufonada rota
Un grillo subido en un ciprés
todo su repertorio ensaya;
sin perder el compás un expectante ciempiés,
se pone a taconear en una baya.
En una charca cercana,
sobre una hoja de nenúfar
canta una henchida rana
siguiendo las notas bufar.
Un búho que escucha
se prepara discreto
y se una a la lucha
para formar un cuarteo.
Tal altura alcanza el tema en estridor,
que despertando de su letargo, la culebra sigilosa
se zampó a la rana hermosa
y dejó al cuarteto sin tenor.
todo su repertorio ensaya;
sin perder el compás un expectante ciempiés,
se pone a taconear en una baya.
En una charca cercana,
sobre una hoja de nenúfar
canta una henchida rana
siguiendo las notas bufar.
Un búho que escucha
se prepara discreto
y se una a la lucha
para formar un cuarteo.
Tal altura alcanza el tema en estridor,
que despertando de su letargo, la culebra sigilosa
se zampó a la rana hermosa
y dejó al cuarteto sin tenor.
miércoles, 14 de enero de 2009
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