la realidad de los sueños.
Te siento, miro, te veo.
En la garganta me hierve la sed,
te necesito, te añoro, te deseo.
En la cuna de tus silencios
el tiempo dormita, en sus sueños
un gigantesco reloj de arena
varado sobre la muñeca del universo.
Envejeceré, me acartonaré
y cual hojarasca solitaria e indefensa
en manos de un atropellador remolino,
presa fácil para tan incierto destino, seré.
Solo me alegraría el saber que
donde quiera que vuelva mis ojos,
mire donde mire, tu estarás.
Aunque cambie el entorno,
tú cual mudo y expectante espectador,
seguirás impasible mi sino...
Te miro, me miras.
Te acercas, me sonríes, me besas.
Te vuelves, te sonríes, te alejas.
Me dejas.
¡Y el ambiente me oprime
con tu ausencia!
con tu ausencia!
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