Cabalgando sobre el tiempo
quedó atrás el ayer,
el presente se evapora
con el frío amanecer
y el futuro es oscuro
como el eco que fue.
Cual luz cegadora
de un relámpago,
nacemos.
Con el trueno en su ajetreo
pasamos la vida,
muriendo.
Envueltos en la tormenta,
acariciados por el viento,
decimos adiós;
aquí ya no volvemos.
Viajaremos errantes en ese mundo
en el que habita el alma,
donde nos volveremos a encontrar
sin conocernos.
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