Vagando por las calles,
caída la noche,
me encuentro.
Ajeno a la gente,
al bullicio, al ruido inmenso.
Miro al cielo.
¡Descanso eterno!
Soledad que hieres llena de recuerdos,
destierra de mi mente a todos ellos;
desgarran mis entrañas, queman mi cerebro.
Añoranza cruel de otro tiempo,
heridas abiertas que cicatrizar quisiera,
más no puedo.
Solo estoy, solo quedo.
¡Ven a mi descanso eterno
y dame la paz que solo no encuentro!
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