Se dice pronto herido pecho,
pero la hiel derramada
en la alborada de la almohada
de mi lecho helado y estrecho.
Queda petrificada, cual laberinto
formado por miles de cristales diminutos,
controvertidos, execrados y abruptos,
en la fricción de éste insaciable viento.
Río agridulce en continuo peregrinaje,
llanto producido al contacto de la roca,
madre de tu derrota y mi desencaje.
Levita la luna en la noche oscura,
entre susurros del lenguaje de tu boca,
jerga ociosa y ruinosa de nuestra ventura.
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