Cuando estando a tu lado me sientas como ausente,
no te enfades mujer es que mis pensamientos juegan con mis silencios,
a veces rememoran nuestras vivencias más recientes o distantes
y deseando andan de sensaciones nuevas, tú junto a mi y yo junto a ti.
Cuerpo de musa blanca cual mármol blanco, sinuosas formas bien cinceladas
por el artista escultor que después de esculpirte y admirar su obra
de un soplo lleno de deseos prohibidos y ensueños hibernados
durante un tiempo indeterminado, dio vida a tal criatura, ¡toda tú!
Y ahora cuando te siento mía y te poseo con deseos y caricias
que ni tan siquiera el creador de tu ser pudo nunca imaginar,
en mi interior siento celos de todo lo que te rodea y me fundo aún más en ti,
esperando con un miedo atroz y voraz que me corroe por fuera y por dentro.
La cruel e inevitable realidad de aquel ancestral y veraz dicho. ¡Nada es eterno!.
¡Dame la mano, levántate, corramos y huyamos de ésta locura que es la vida!
A lomos del viento cabalguemos hacia el infinito universo sin destino final.
Olvidemos el resto que nos ata a ésta cadena que nos aprieta el cuello y ahoga.
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