No me pidas un mañana lleno de quimeras imposibles de hacer realidad.
Sueños abstractos que se pierden en fanáticas y fantásticas odiseas.
Ser un muñeco de plastilina al que poder moldear a tu antojo.
El cautivo incondicional, autómata y fiel y tú mi cárcel, mujer.
Tan solo soy un ser humano más, perdido entre la muchedumbre;
lleno de muchos defectos y alguna que otra virtud, según las malas lenguas.
Alguien realista y practico, que a base de traspiés y cicatrices en cuerpo y mente,
va, simplemente buscando tan solo vivir, en una sociedad que ni entiende y viceversa.
Pídeme pasión sin límites, cariño sin reservas, grata compañía, ilusiones verosímiles.
Un hombro en el que apoyarse, cuando el mundo se te viene encima y parece aplastarte.
Ser el pañuelo, compañero y confidente, en el que derramar tus lágrimas de miel y hiel.
Esa estufa incombustible de calor natural que queme sus brasas en toda tú.
Y entonces seremos dos camaradas de viaje, sin rumbo fijo, ni horizonte, ni final.
Expuestos a expensas de lo que el destino nos depare y nuestras fuerzas aguanten.
Surcaremos el mar de la vida con el universo entero por compañero.
Velero y vela formando un solo elemento y el mar, los sueños de nuestro navegar.
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