Castiza Castilla,
solitaria y tranquila,
de humildes costumbres,
gente sencilla.
En tus tierras se sembró
la semilla de sus vidas,
el infortunio les privó
de tu regazo el cariño.
Y emigrantes
tuvieron que seguir
el camino del destino.
No llores tú Castilla
al ver a tus hijos partir
a otras tierras extranjeras,
a buscar el pan
que de tu mano no obtuvieran.
La suerte está echada,
largo trecho queda.
Adiós Castilla, adiós.
Amargura en sus rostros,
orgullo en sus venas.
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