De horas de penumbra lleno,
con años difíciles cargados a la espalda,
cual latigazos, muy marcados.
Silencios apagados,
amante de las artes
y de las mujeres a palpos.
Pregonero, comerciante,
labrador, charlatán,
vendedor de iguales,
tunante y estudiante.
Fumador empedernido,
chimenea de humo.
Casi de cigüeña nido;
viejo en años, de joven espíritu.
No es por viejo
ni por ser mi abuelo.
¡Es por qué si
que yo te quiero!
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