Nací el 18 e Octubre de 1961 en un lugar de la mancha del que si quiero acordarme, Cuenca. Casas engarfiadas a la roca desafían con orgullo al vacío, al tiempo y su existencia ante la mirada extraviada de un puente que dormita sobre un desfiladero en roca viva engendrado.
Mis primeros pasos los di en un pueblecito manchego llamado Santa María del Campo Rus (Cuenca) hasta la temprana edad de los ocho años. Aquellos primeros años en continuo contacto con la naturaleza me enseñaron lo hermosa e inapreciables que son la inocencia y la libertad.
Por circunstancias del trabajo de mi padre nos trasladamos a vivir a Formentera. Calas recogidas y silenciosas en las que el cielo azul juega con las olas del mar ante la mirada perdida en el horizonte, de los pinos mediterráneos.
Tras cuatro inolvidables años en la isla nos instalamos en Valencia. Ciudad sencilla, despierta y abierta como alas de gaviota sobre un cielo lleno de sueños y fiestas.
Desde hasta donde alcanza mi memoria siento una gran atracción por los libros y sobre todo por la poesía, esos impulsos llenos de sentimientos que fluyen por nuestras venas y que encauzados por la palabra como hilo de grandeza, se convierten en melodías de cada nuevo amanecer.
Poco a poco dichas melodías fueron aflorando, de mi ser, como el perfume de una rosa en el rocío del amanecer.
No cursé estudios universitarios, tan solo hice el bachillerato que compaginaba con el trabajo, el cual me producía el bienestar social más inmediato y por el que al final opté.
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