He estado desmadejando la nada
de su ovillo de oscuridad, soledad y silencio,
y en el fondo de su ser
he encontrado un frágil, tierno y viejo corazón.
Me habla de sus noches eternas donde,
entre la vigilia y el sueño,
es bombardeada con excesivo ímpetu
por imágenes grotescas de un mundo en decadencia.
En él, las reglas básicas que rigen el universo,
igualdad, libertad, fraternidad y mutuo respeto,
han sido sustituidas por un capital embrutecido,
regido por un poder ciego, corrupto e inepto.
Y miles de seres que en él cohabitan,
desde el principio de todos los tiempos,
son barridos sin un ápice de conciencia,
por una raza de criaturas en desvarío.
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