Un simple
superviviente, se mofaba de de la vida y de la muerte también.
Le encantaba hacer reír y
reírse a su vez de sus congéneres y con ellos.
Sus penas, lamentos y
llantos les convertía en gotas de agua rociera
y un manto de lágrimas
acariciaba cada aurora la piel del planeta.
Le llamaban loco, por ser
él mismo y actuar tal cual le dictaba su conciencia,
prefería ese adjetivo
calificativo que ser un peón o eslabón más del sistema...
Seguir los patrones
predeterminados, cual cordero preparado para el matadero,
sin derecho a pensar,
decidir y actuar en base a los principios básicos del respeto...
Y pagó caro su
atrevimiento, pues fue relegado al olvido, un garbanzo negro más
engrosando la famosa e
interminable lista del INEM, por un tiempo indefinido.
Su proseguir diario le
hace apreciar más aún si cabe la amistad desinteresada de gente
con sus mismas inquietudes
y forma de ver el circo del que formamos parte todos.
Sueña despierto en el día
en que por fin se levanten las masas de esos seres ya hastiados
de sentir en sus carnes
tanta injusticia, hipocresía, cinismo de sus gobernantes y secuaces.
Alcen pacíficamente sus
manos libres al aire pidiendo que la justicia deje de ser ciega,
sorda y parcial y un mundo
nuevo renazca de entre éste antro putrefacto y corrompido.
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