Cuando rompe de tu faz
una sonrisa encendida,
me reconforto y digo.
¡Que hermosa es la vida!
Cuando veo en tus pupilas
reflejado mi rostro,
mi corazón se deshoja
y curan mis heridas.
Cuando siento una caricia
de tus tiernas manos,
mimosos se abren mis poros
y absorben tu regalo.
Cuando tu llanto yo acuno,
en mi regazo consigo acallarlo
y dormirte en sueños, sosegado,
siento sentimientos nunca imaginados.
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