He conocido el marginado mundo de los locos.
Me he adentrado en el amalgama neuronal
que alimenta y engrandece ese inframundo,
paralelo al supuesto mundo real.
Descubriendo que los dos forman parte
de la mayor tragicomedia jamás contada, leída u oída;
que es la culminación del todo, la vida.
Y detrás del todo tú,
la inmutable e incombustible, la perfecta.
Enjuta silueta, arlequín inanimado, tú.
Bella como tú sola.
Sabia como tú sola.
Horrible como tu sola.
Cruel como tú sola.
Necrología negra como tú sola.
Y detrás de ti la nada y el silencio, el silencio y la nada.
Niñeras voraces que mecen y acunan tus sueños.
Compañeras constantes en tus desvaríos de grandeza.
Dicen que todo cambia, nada es perpetuo.
Cambiaran las formas, el modo, la situación, el desenlace.
Pero tú no, porque tu eternamente serás tú.
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