dos cuerpos fundidos en un solo aliento,
algo difícil de definir y comprender,
pero lo fuimos.
Y con la noche, la melodía de las estrellas
nos acariciaba con su dulce resplandor,
mientras el tiempo dormitaba
entre las sábanas blancas de nuestro amor.
Y el mundo que nos rodeaba se hizo bruma,
quedando varado en un horizonte difuso
y a hurtadillas y sin hacer ruido
tú y yo, yo y tú ya éramos camino.
Y nuestros utópicos sueños se nos antojaron
dédalos llenos de mariposas luminiscentes
e intentamos capturar alguna de ellas,
era como querer atrapar nuestro sino.
Y dicen. ¡Bonito jardín es el amor!
Para que en el turbio mar del desamor,
donde el infierno de lo cotidiano tiene su nido,
quede ya todo desenfocado y descolorido.
¡Una vez!
¡Tú y yo juntos!
¡Fuimos infinito!
¡Fuimos infinito!
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