Bailan gozosos dos verdes juncos
balanceándose con el viento,
al compás de una melodiosa primavera.
Tal pasión en caricias puesta,
nunca imaginadas cual tarde alguna.
Dedos anudados en tiernos y húmedos agasajos.
Labios que se unen, funden y mezclan
sus virginales flujos de miel.
Senos erectos, endurecidos y desafiantes,
hambrientos de caricias.
Pieles sensuales cubiertas de diminutos manantiales.
Cuerpos entrelazados extasiados, abandonados en manos
de un dulce amor.
Corazones que palpitan en desafiantes ritmos
afrodisíacos.
Sexos que se dilatan y acoplan en desbocados gemidos
de placer.
En un aleteo de mariposa las eternas promesas
son consumidas y olvidadas.
Lo que ayer eran dos seres trenzados
y abandonados al éxtasis del amor,
en un parpadeo de esas mismas furtivas miradas,
son devorados por el tiempo.
Hoy son dos extraños juncos enajenados y erosionados
en manos de un voraz viento
Una tarde de un ayer, hoy, mañana.
Sola en el olvido permanecerá enclaustrada.
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