¡Madrid, Madrid!
Retienes, en el rosal de tu seno,
la más hermosa flor
del universo entero.
Me oprime el tiempo,
exhausto vuelvo a mi agujero,
atrás queda la mujer
de mis desvelos.
Y de nuevo cautivo soy
de la soledad, el silencio
y esos sueños agridulces
que tanto anhelo y a su vez temo.
¡Madrid, Madrid!
Que triste me siento
cuando de ti me alejo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario