La
nuestra.
Un
cruce de miradas, retinas que se dilatan,
palpitar
de corazones, un gesto de esperanza,
mariposas
en revoloteando en la panza.
Semana
tras semana, esperando conocerse.
Dar
el primer paso, congoja en el cuerpo,
vergüenza
contenida, el ser rechazado en sus adentros;
deseando
penetrar, del ser amado, en sus pensamientos.
Una
mañana de otoño, mientras la lluvia caía,
acariciando
sus rostros, mirada de ambos sujetos perdidas
en
los sueños del otro sumidos y embelesados los tenia;
consiguió,
con su desnudez, acercar esas dos almas perdidas.
Mañana
de otoño húmeda y fría llena de ternura ellos te sentían
y
con ella conseguiste lo que ambos en sus sueños dormía
llegar
a conocerse y de dos extraños en las estancias del tiempo
llegar
a hacer realidad, juntos, todas esas ilusiones y fantasías.
1 comentario:
Me ha gustado, sencilla y bonita.
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