A veces
quisiera sentirme suspendido dentro de toda tú,
en un lugar
in concreto del que nadie sepa tan solo tú,
donde todo
sea posible y los sueños no sean solo eso
ilusiones y
deseos no natos sin una realidad y futuro definidos.
Para después
salir de dentro de toda tú como un volcán en erupción,
penetrar de
nuevo por cada poro de tu piel para volver a recorrerte
una y mil
veces, sentirme acunado apasionadamente contra tu cálido
y dulce seno,
el candor se deslice con caricias de esperanza por todo tu ser.
¿O acaso el
amor ha de fusionarse con la muerte para redimir su arrogancia
y el viento
se encargará de dispersarlo hacia el infinito cosmos como castigo?
Nunca será
libre mientras esa guadaña afilada, cual cuchilla de afeitar,
siga apostada
en el cuello de tan pura esencia, vital hasta para la propia parca.
La muerte se
alimenta de la vida y ésta del amor, sin esa conjunción,
la soledad,
la nada y el silencio se apoderan de la situación, viene el caos.
Si eso
ocurriera recuerda corazón, pasión, cariño, canción, devoción, amor,
que la
esencia que nos une son energías que fluyen conjuntas hacia el -Todo-.
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