Capturar un arco iris, lo haría tan solo por ti
y compartiría contigo toda su grandeza, belleza y esplendor.
Sería luz perenne multicolor que alumbraría nuestro caminar juntos
y llenaría los días tristes de alegría y ésta de pasión, dulzura y amor.
Crear la montaña más alta jamás vista le pondría tu nombre
y tú podrías llamarla muy tuya y culminaríamos juntos su cima.
Sería el hogar siempre soñado, ajeno al alcance de las miradas indiscretas
y tendríamos nuestro propio espacio particular donde ser nosotros mismos.
Coger todos tus problemas, cual alfombra infesta, los sacudiría en el mar;
dejaría que sus olas los ahogasen y disolviesen para pasar a ser un mal sueño.
La brisa marina, si algo quedase de ellos, los desgajaría en infinitas motas
y los espolvorearía a los cuatro vientos, diseminados quedarían en el universo.
Como no puedo capturar un arco iris, crear una montaña ni eliminar tus problemas.
Te ofrezco, de todo corazón, lo único realmente mío, mi sincera amistad.
En los malos y buenos momentos, entre risas y llantos, caricias y besos.
¡Ser alguien que espera estar siempre ahí!
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