tus sueños, ilusiones, quimeras, anhelos, tus aspiraciones, tus metas.
El sentido real de tu ser y estar, tu verdadera identidad, en fin toda tú.
¿Qué o quién se esconde tras esa mascara impasible, tan humana e inhumana?
A lo largo de mi existencia he oído tantas cosas y tú como centro absoluto,
rumores falsos o verdaderos que el viento se encarga de airear y divulgar,
que me gustaría escucharlo de tu propia boca, mirada fija sobre mirada
y con ello se que en ese mismo instante dejare de ser tal y como soy ahora.
¿Acaso tan solo eres el guía que nos ayuda a dar el paso hacia lo indefinido?
Ese nuevo estado del ser, en el cual todo lo mundano pasa a dejar de ser
y esa energía que en vida recorre nuestros cuerpos o capullos temporales
con fecha de caducidad a los cuales nos aferramos con uñas y dientes.
Se liberará por fin y al fin conseguirá volver al lugar donde tuvo su principio,
el universo con toda su amplitud, para volver a renacer cual ave fénix
y tomará otra forma de vida, nuevo sudario, para proseguir ese ciclo ancestral.
¡La energía ni se crea ni se destruye, tan solo se transforma!
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