Luna llena, sombras alargadas,
colmillos blancos
afilados como clavos.
La noche cayó y tú no estás,
abandonaste tu tumba.
¿A donde vas?
Tienes fiebre de sexo y sangre,
te quieres saciar.
¿Quién será la desdichada
que atraparás?
Al cobijo de las sombras
buscas a tu presa,
otra mujer joven, que placer
y gritas con sarcasmo. ¡Una más!
Ya te saciaste. ¿Te gustó?
Cuanta impudicia en un santiamén.
Era virgen, como las demás, no te importó.
¡Espérame, voy a por ti!
Tengo una estaca preparada
para ti.
Ésta vez no escaparás,
sé donde duermes,
me las pagarás.
No más víctimas inocentes,
pronto el juego acabará
y tú en polvo te convertirás.
¡Fue tu ultima fechoría!
Se acerca el alba, voy a por ti,
será un instante, ya lo verás
y tú nunca más despertarás.
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