que se puede volar sin alas.
Que la realidad no la dictan
nuestros sentidos.
Hay algo más,
que en nuestro interior tiene su nido.
Y esperando está,
para volar hacia lo indefinido.
Nos aferramos a lo material, nos ansiamos, queremos más y más;
nunca conformes estamos y al final lo terrenal como tal queda.
Mientras el sarcástico tiempo nos clava sus garras y pasamos a ser
cual marionetas oscilando al compás de su eterno reloj de arena.
Somos algo más que un cuerpo y una mente,
materia orgánica, sin más, y una fecha de caducidad.
Cerrar los ojos por un momento, evadirse del tiempo.
Escuchar al silencio, dejarse llevar, relajarse, ser infinito.
que en nuestro interior tiene su nido.
Y esperando está,
para volar hacia lo indefinido.
Nos aferramos a lo material, nos ansiamos, queremos más y más;
nunca conformes estamos y al final lo terrenal como tal queda.
Mientras el sarcástico tiempo nos clava sus garras y pasamos a ser
cual marionetas oscilando al compás de su eterno reloj de arena.
Somos algo más que un cuerpo y una mente,
materia orgánica, sin más, y una fecha de caducidad.
Cerrar los ojos por un momento, evadirse del tiempo.
Escuchar al silencio, dejarse llevar, relajarse, ser infinito.
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