Abreme tierra tus manos tiernas
recógeme en tu regazo
y depositame en un lugar solitario
del que nadie sepa.
Allí donde el horizonte
junta el cielo con la tierra,
la tierra con el mar
y el mar con las estrellas.
En el punto que separa
la realidad del sueño,
la soledad del silencio,
el alma de un cuerpo.
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