¿Me miras así
con esa cara de circunstancia, mía soledad?
si sabes
desde siempre que solo es a ella a quien mi amor profeso.
Desde el
despertar de cada aurora hasta el ocaso de la tarde.
Desde que las
sombras de la noche hacen uso de su reino.
Desde que vi
su silueta aquella noche de luna llena.
Cual avispa
revoloteando en la oscuridad, llena de vida.
¡Hechizado
yo quedé de aquella inocente sonrisa!
¡Ya todo se
va diluyendo en la bruma del intransigente tiempo!
Ahora me
tienes atrapado entre tus invisibles garras
y por fin y
al fin soy todo tuyo como antaño, como siempre,
la espera ha
sido larga y ociosa para alguien como tú
pero como
suele decir el refrán el último que ríe, ríe mejor.
Nunca creí
que volvería a agradecer con tanto ahínco
tu presencia,
amiga,
compañera incondicional, fiel confidente de éste loco imperfecto.
Siento en lo
más profundo de mi ser que aunque a veces no te hiciese caso
siempre
formaste y formas parte de mi mismo y nunca nos separaremos.
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