entras a formar parte del sistema, carnaza para su voraz apetito.
Te ponen las anteojeras para que no veas más allá de lo que les interesa
y pierdes la noción del tiempo y el espacio, dejas de ser un ser libre.
Te administran la droga capitalista del consumismo, te conviertes en su rehén
y cual río sin control corres hacia una catarata de sin sentidos y absurdos.
Te hacen creer que tienes el control de tus actos y eres un ser autónomo,
pero más bien te van convirtiendo en un autómata sin ciencia ni conciencia.
Antes de que puedas pensar por ti mismo te atiborran de sueños surrealistas,
promesas de que la felicidad y la opulencia son una misma cosa.
Y el tiempo transcurre impasible e inmutable a todos los avatares de tu vida,
como nada es eterno antes de darte cuenta exhalas tu último aliento dejas de ser.
Otro ocupará tu lugar, el capitalismo se lava las manos como Pilatos,
y un nuevo eslabón adosaran a la cadena que ellos mismos han forjado.
Y si eres tan irresponsable como para procrear algún nuevo retoño
ya se encargarán ellos de convertirlo en materia prima y suma y sigue.
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