no es saber amar,
es como querer atrapar el mar
en un par de calcetines.
En un lugar y tiempo anónimos
dos miradas que se cruza llenas de deseo
y unos escalofríos placenteros recorren
en un frenesí autómata, sus cuerpos.
Pasión fundida a otra pasión,
fuego engarfiado a otro fuego,
dejándose llevar en un febril ritmo
donde se desnuda el morboso libido.
Sin reglas marcadas por la hipocresía,
trabas que intenta imponer la sin razón
de una sociedad decadente y putrefacta.
Lo vivido, grabado hasta en el alma.
¡Vivido queda!
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